VALÈNCIA, 25 de diciembre. En la celebración de la Navidad, el arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, ha instado a la comunidad a aferrarse a una esperanza renovada, reconociendo que a menudo esto puede representar un desafío. Según sus palabras, el periodo del Adviento, que nos prepara para la llegada de la festividad más importante del cristianismo, se articula en torno a la esperanza.
Benavent señaló que las enseñanzas del Adviento hacen eco de la profunda necesidad de salvación de la humanidad, recordando la fidelidad de Dios, quien jamás olvida a su pueblo. En un comunicado emitido por el Arzobispado, subrayó esta conexión entre la esperanza y la promesa divina.
El arzobispo también destacó que el nacimiento del Hijo de Dios simboliza tanto el cumplimiento de las promesas divinas como la realización de los sueños de paz y plenitud que todos los seres humanos guardan en su interior. Esta Navidad tiene un significado especial, ya que coincide con el jubileo de la Esperanza, que se prolongará en el próximo año jubilar eucarístico del Santo Cáliz, cuyo lema es "Cáliz de esperanza".
No obstante, hizo un llamado a la reflexión sobre la situación actual del mundo, donde a menudo resulta complicado sostener la esperanza. Destacó que, en lugar de cultivar esperanzas, muchas veces somos testigos de la destrucción de las mismas. “La violencia y los conflictos que nos rodean han dejado un saldo de víctimas inocentes y han generado un paisaje sombrío que marca el fin de este año", expresó Benavent, advirtiendo que se han aniquilado demasiadas esperanzas.
En esta línea, el arzobispo enumeró los numerosos desafíos que enfrenta la humanidad: guerras, injusticias sociales, desigualdades económicas, atentados contra la vida digna, y la cosificación de las personas. Estos factores, mencionó, continúan presentes en la vida cotidiana de muchas personas alrededor del mundo.
Frente a esta dura realidad, la festividad de la Navidad, que representa la respuesta divina a nuestras necesidades de salvación, puede parecer una utopía para algunos que no quieren reconocer la verdad de la situación actual. Sin embargo, Benavent reafirmó que los cristianos continúan proclamando el mensaje de esperanza: “En la Ciudad de David ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”, recalcó, enfatizando que el nacimiento de Jesús ha encendido una luz en la oscuridad del mundo.
El arzobispo concluyó que el deseo de plenitud de la humanidad es inalcanzable sin el amparo de esta esperanza divina. “Nosotros, como creyentes, anunciamos al mundo que estamos salvados en esperanza y que esta no nos decepcionará”, subrayó.
Así, al felicitar la Navidad, instó a no rendirse en la misión de sembrar esperanza alrededor del mundo, animando a los cristianos a seguir avanzando junto a toda la humanidad y testificando que Cristo es la base de esta esperanza inquebrantable.
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