Crónica Valencia.

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Auxiliar de enfermería es sentenciado a prisión en Alicante por robo de ketamina en hospital.

Auxiliar de enfermería es sentenciado a prisión en Alicante por robo de ketamina en hospital.

ALICANTE, 29 Ene. - La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Alicante ha condenado a un auxiliar de enfermería del Hospital General Universitario de Alicante a tres años y diez meses de cárcel por la sustracción de al menos 135 viales de un medicamento inyectable, el cual contiene una sustancia psicotrópica conocida como Ketamina.

La sentencia, que se produjo tras un acuerdo entre la Fiscalía y las defensas, también impuso una pena de un año y dos meses de prisión a otro acusado, amigo del anterior, por revender el medicamento a pesar de conocer su origen ilícito, según informó el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV).

El Tribunal considera al auxiliar de enfermería responsable de un delito continuado de hurto con la atenuante de reparación del daño, así como de un delito contra la salud pública aprovechándose de su cargo en un entorno público. Además, se aplica la atenuante de dilaciones indebidas para ambos delitos.

Por otro lado, la resolución condena al otro acusado por la comisión de un delito continuado de receptación, con la atenuante de reparación del daño, y un delito contra la salud pública, con las atenuantes de drogadicción y dilaciones indebidas.

Los dos condenados deberán indemnizar conjuntamente al Hospital General Universitario de Alicante con una suma de 660 euros, que corresponde al valor de las sustancias sustraídas.

Según se detalla en la sentencia, los hechos ocurrieron entre finales de 2017 y febrero de 2019, cuando el auxiliar de enfermería aprovechaba su posición para sustraer los viales del medicamento, en ocasiones de manera descuidada. Cada vial tenía un valor de 4,90 euros.

Ante la sospecha de un comercio ilícito de estas sustancias, la Policía Nacional llevó a cabo un dispositivo de vigilancia que confirmó que el sanitario vendía los viales al acusado, quien mantenía una sólida relación de amistad con él. A su vez, el comprador, consciente del origen ilícito del medicamento, lo revendía a terceros a un precio de 35 euros por unidad.

En el momento de los hechos, el acusado era consumidor de drogas y ambos, tanto él como el auxiliar de enfermería, consignaron 660 euros antes del juicio para cubrir la responsabilidad civil en caso de ser condenados.