Crónica Valencia.

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Biólogos proponen reubicar a familias en áreas propensas a inundaciones y fomentar la reforestación tras la dana.

Biólogos proponen reubicar a familias en áreas propensas a inundaciones y fomentar la reforestación tras la dana.

Un grupo de expertos está solicitando la implementación de "intervenciones extrahidráulicas" como estrategia principal para la recuperación tras la devastadora tormenta que asoló la región el 29 de octubre de 2024.

VALÈNCIA, 14 de julio.

El Colegio Oficial de Biólogos de la Comunitat Valenciana (COBCV) ha enfatizado la necesidad de priorizar métodos de intervención que no impliquen la construcción de grandes infraestructuras, con el objetivo de mitigar el riesgo de inundaciones en la región. Esta propuesta surge a raíz de la catástrofe ocurrida en octubre del año pasado, donde muchos residentes se vieron afectados por las inundaciones.

María Diago, decana del colegio, hizo hincapié en esta problemática durante la presentación del informe titulado '29 de octubre de 2024: De la destrucción medioambiental a la regeneración territorial', que tuvo lugar el lunes pasado.

Según Diago, un enfoque centrado en infraestructuras hidráulicas suele abordar el agua como un simple elemento mecánico. Sin embargo, argumenta que es fundamental considerar la naturaleza del terreno y los factores ambientales. "Es vital atender a las dinámicas naturales y sociales y mejorar las áreas altas de las cuencas mediante estas nuevas intervenciones", puntualizó.

Las propuestas de intervenciones extrahidráulicas están orientadas a soluciones que abarcan aspectos ecológicos, económicos y urbanos, sin concentrarse exclusivamente en la gestión del agua en los ríos. La decana sostiene que construir infraestructuras hidráulicas debería ser "la última alternativa", y que cualquier medida de este tipo debe ser acompañada de iniciativas que refuercen la resiliencia del entorno.

En el informe sobre la regeneración post-dana, al que asistió José María Ángel, comisionado del Gobierno para el proceso de recuperación, se establecen treinta acciones concretas para volver a poner en marcha la zona, priorizando un enfoque basado en la ecoeficiencia.

Diago afirmó que estas directrices deberían centrarse en tres pilares: minimizar el impacto humano y económico, favorecer el desarrollo humano sostenible y, por último, procurar que sean económicamente viables.

Un análisis previo de las causas que desencadenaron el desbordamiento del barranco del Poyo revela que las consecuencias de la inundación fueron alarmantes, registrándose 228 fallecimientos. "La cifra es preocupante en comparación con otras riadas históricas", comentó Diago, refiriéndose a eventos de años anteriores.

Curiosamente, los datos del último desastre indican que la lluvia acumulada fue inferior a la de algunas inundaciones pasadas. En 1957, Xàbia registró precipitaciones de 878 litros por metro cuadrado en un solo día, mientras que en 2024 se documentaron 772 litros en Turís.

A pesar de que el caudal del barranco del Poyo es notablemente menor que otros ríos que también sufrieron inundaciones, los daños materiales y humanos fueron asombrosos. "Estamos hablando de un caudal de 4.500 metros cúbicos por segundo frente a los 16.000 del río Xúquer", enfatizó Diago.

El estudio también analizó las características geográficas de las cuencas, mostrando que el barranco del Poyo posee 480 kilómetros de cuenca, en comparación con los 6.400 kilómetros del río Turia, que experimentó graves inundaciones en 1957.

“Los resultados nos dejaron perplejos; el barranco del Poyo tiene características específicas que agravan su vulnerabilidad”, explicó Diago, refiriéndose al terreno inclinado y a su litología que dificulta la absorción de agua.

En su análisis, se observó cómo las actividades humanas han invadido los cauces naturales que, en su mayoría, permanecen secos. La construcción de infraestructuras y el desarrollo urbano han obstaculizado las salidas de agua, generando un aumento del riesgo en caso de inundaciones.

Diago alertó sobre la interconexión entre diferentes cuencas, donde las prácticas en una parte de la cuenca pueden influir de manera significativa en las áreas vecinas. “El abandono de tierras agrícolas y la impermeabilización de áreas urbanas han exacerbado la situación”, agregó.

La decana subrayó la urgencia de desarrollar un modelo que priorice el desarrollo sostenible en lugar del crecimiento desmedido, aclarando que el primero garantiza la calidad de vida sin comprometer recursos.

El Plan de Regeneración se fundamenta en tres ejes esenciales: desarrollo sostenible, deconstrucción de infraestructuras no rentables y restauración de áreas dañadas.

Entre las propuestas más relevantes se encuentran la reforestación, la restauración ambiental, el rediseño de infraestructuras para el tratamiento de aguas, así como el realojo de poblaciones en zonas de alto riesgo de inundación.

En referencia al realojo, Diago citó el ejemplo del barrio de La Canterería en Ontinyent, que fue transformado en un parque fluvial tras las inundaciones de 2019, destacando que, aunque es un duro sacrificio para los vecinos, la seguridad es primordial.

Ante la creciente amenaza del cambio climático, Diago advirtió que no existen infraestructuras que puedan soportar la intensidad de futuras tormentas, resaltando la urgencia de implementar estas medidas de manera inmediata. “Debemos actuar ahora, no esperar a que se repita una catástrofe”, concluyó la decana.