• viernes 3 de febrero del 2023

Condenan a multa y orden de alejamiento a un hombre que hirió a una cuidadora felina en el momento en que iba dar de comer a un gato

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ALICANTE, 29 Dic.

El Juzgado de Instrucción número 1 de Elche (Alicante) ha culpado a un hombre que dió una patada en la muñeca a una mujer --una gestora de una colonia felina autorizada por el Ayuntamiento de Santa Pola-- en el momento en que ella pretendía ofrecer agua a un gato. El varón deberá abonar una multa y, además de esto, se le impone la prohibición de arrimarse a la cuidadora y a los sitios que esta frecuenta.

La demanda, interpuesta por la perjudicada y por la Asociación CER (Atrapa-esterilización-retorno), se produjo a causa de los hechos sucedidos el pasado 29 de julio, en el momento en que, sobre las ocho de la mañana, el en este momento culpado, dueño de un lugar de comidas costero de Santa Pola, procuró evitar que 2 gestoras de colonias felinas le pusiesen agua a un gato.

Según recogen los hechos probados de la sentencia, a la que tuvo ingreso Europa Press, en el momento en que el hombre se percató de la existencia de las mujeres --que tienen autorización de alimentadoras del Ayuntamiento de Santa Pola--, "de manera exaltada, se dirigió a ellas y empezó a decirles: 'Aquí es un lugar de comidas, se cagan y orinan los gatos, no podéis poner nada al gato, llamaré a la Policía'".

En el instante en el que entre las cuidadoras estaba poniendo agua al animal, el hombre le dió una patada en la muñeca derecha ocasionándole, según informe forense, una contusión y mal por el que debió ser atendida.

Por ello, el juzgado condena al hombre por un delito suave de lesiones, a una multa de 150 euros, mucho más pago de las costas. En caso de impago de la sanción económica, se reemplazará por quince días de privación de independencia. Asimismo, va a deber abonar a la cuidadora agredida la proporción de 269,85 euros, en término de compromiso civil.

Además, se le prohíbe "el acercamiento a una distancia no inferior de cien metros respecto de la denunciante, de su residencia, rincón de trabajo o cualquiera otros sitios frecuentados por esta, tal como la prohibición de estar comunicado con ella por cualquier medio por un periodo de tres meses". Sin embargo, le exculpa del delito suave de coartes como no había quedado acreditado que el acusado supiese que las mujeres tenían la autorización de cuidadoras.

Para el letrado Eloi Sarrió, directivo de Aboganimal, despacho experto en Derecho Animal, "con sentencias como esta ganamos todos y avanzamos como sociedad".

"Lo mencionamos bastante, pero aún resulta necesario reiterarlo: las gestoras de colonias felinas están en su derecho a efectuar su importante tarea popular distendidas y sin interferencias. Solo de esta manera las colonias felinas tienen la posibilidad de estar protegidas", remarcan desde el despacho, que apunta que esta sentencia "vanguardista", ya que piensa "la prohibición de alejamiento de la cuidadora y de su colonia" es "un justo reconocimiento a su dignidad".

"Entendemos que la pena impuesta puede parecer poca cosa, pero es esencial como antecedente, por su valor simbólico, pues les entrega protección en el ejercicio de su tarea y por el hecho de que impone al culpado, no solo el alejamiento de la cuidadora sino más bien asimismo de su colonia", concluye Sarrió.

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