• sábado 4 de febrero del 2023

Esther López Barceló: "¿Qué sociedad somos si ponemos dificultades para recobrar los huesos de mamás y progenitores asesinados?"

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Edifica en 'En el momento en que por el momento no quede absolutamente nadie' una "épica de las vencidas" para "homenajear" a "las mujeres que resistieron en la posguerra"

VALÈNCIA, 16 Ene.

"¿Qué género de sociedad somos si le ponemos inconvenientes a alguien a fin de que recupere los huesos de una madre o de un padre que fué ejecutado? ¿De qué forma posiblemente tras 40 años de democracia prosigamos todavía con la impunidad del franquismo tan vigente?", se pregunta la autora y divulgadora cultural Esther López Barceló en las páginas de su primera novela, 'En el momento en que por el momento no quede absolutamente nadie' (Grijalbo, 2023).

El libro busca "agrandar el foco de una historia familiar específica" para enseñar "qué ocurre en el momento en que un país no tiene memoria", al paso que rinde homenaje a las víctimas de la dictadura y "la pelea de sus familiares por la memoria". "Deseo que la memoria sea una herramienta para llevar a cabo seguir la sociedad. La memoria no es pasado, es futuro; y realizar memoria es estar continuando", protege López Barceló en una entrevista concedida a Europa Press.

"La memoria es la identidad, por el hecho de que sin memoria no somos", destaca la autora, quien, por medio de las vidas de sus personajes principales femeninas, sigue con su labor de restauración de la memoria histórica de españa para "enseñar qué sucedió en esos años de posguerra, esos primeros años de posguerra, que fueron los mucho más cruentos por la parte de la dictadura".

En 'En el momento en que por el momento no quede absolutamente nadie', resalta su autora, "la sepa de las víctimas del franquismo está totalmente presente". "Son ausencias presentes por el hecho de que sus familias prosiguen, generación tras generación, heredando esa pérdida y reclamando la exhumación de sus restos (...) para sacar sus huesos y hacerlos descansar en un nicho limpio donde ahora los no toquen las manos de los verdugos".

Esther López Barceló ubica parte de la novela en 2007 -"antes de la aprobación de la ley de memoria histórica de Zapatero"- para redactar sobre aquellas primeras personas que, "sin ningún género de garantía, empiezan a reunirse en soledad" para reclamar que se realizaran las primeras exhumaciones de víctimas del franquismo sepultadas en fosas recurrentes.

"Se ha adelantado bastante desde ese momento, más que nada con las leyes autonómicas", recalca, pero lamenta que "quedó claro que en el ámbito de la justicia (para las víctimas) jamás se marcha a tocar nada". "En mi país jamás va a poder haber un 'Argentina 1985' ni un fiscal Strassera que abra una causa penal contra los verdugos. Estamos comentando de sentar un relato oficial que se ponga de una parte de las víctimas y jamás mucho más de los delincuentes", censura.

La autora admite que deseaba "contar de qué manera en la posguerra las mujeres resistieron y sacaron a sus familias adelante" con "sus armas familiares, las únicas herramientas con las que contaban". Critica que la historia haya apartado sus vidas a la "subalternidad": "Las ocasiones pusieron a estas mujeres en una situación donde debieron seleccionar, y la enorme mayoría de ocasiones escogieron la dignidad".

Esther López Barceló asegura que desea "contribuir" a redactar la "épica de las vencidas" que han comenzado hace unas décadas ciertas escritoras españolas, entre aquéllas que nombra a Dulce Chacón y su 'Voz Dormida' o a Almudena Grandes y 'Los capítulos de una guerra interminable'. "Deseaba llevar a cabo un homenaje a todas y cada una esas mamás y abuelas, doblemente silenciadas y victimizadas", apunta, mientras que protege que es "de justicia regresarles el espacio que jamás tuvieron".

'En el momento en que por el momento no quede absolutamente nadie' bebe de la "genealogía" de la autora que incluye en su novela "las historias que nos contaban nuestras abuelas, siempre y en todo momento pensando que no tenían relevancia, susurradas en esa luz tenue de la cocina". Recurre a sus recuerdos de niñez para reflejar esos instantes en los que las abuelas "contaban ocasiones horribles" y poner en valor la"red de sororidad que las logró subsistir en tantas ocasiones".

Entre las violencias concretas que afectan a las mujeres, resalta que "deseaba enseñar esa crueldad sistémica que es la crueldad de género, asimismo ejercida desde la izquierda patriarcal". Así, con la creación de un personaje inspirado en Ana Orantes, logra un doble propósito: "Recobrar su crónica, que es la historia del feminismo de este país" y "ofrecerle una segunda ocasión".

La novela toma como punto de inicio vivencias reales de la autora y sus familiares: "Es una manera de rememorar mis espectros". En este sentido, enseña que llamó a los individuos de Pilar y Gabriel como sus "iaios" para "hacerlos personajes principales" y "transformarlos en personas eternas". "Precisaba que ellos, que fueron personas con nombres en minúscula para la historia, pasaran a tener nombres y apellidos en mayúscula, en letras doradas en mi libro", expresa.

Para plasmar la relación "tan esencial" que sostiene con su madre, apunta que eligió que los individuos de Pilar y Ofelia -madre y también hija- se profesaran un "amor que está totalmente apoyado" en sus "conmuevas" y su relación maternofilial. "Para mí, cualquier obra que escriba sería un homenaje a mi madre", afirma la autora, quien rinde "homenaje" a la faceta de poeta de su madre al integrar unos versos suyos: "Me apetecía intensamente poder ofrecerle espacio a la voz de mi madre".

La autora incluye asimismo varios hechos históricos de la guerra civil y la posguerra, tal como la restauración de las biografías de las víctimas. "Deseaba que sus nombres no se borraran de la historia", reclama. Y, entre ellos, un nombre se reitera en las páginas en un "homenaje debido como alicantina" a la figura del poeta oriolano Miguel Hernández. "'En el momento en que por el momento no quede absolutamente nadie' queda como una metáfora de que, en el momento en que por el momento no quede absolutamente nadie, por lo menos van a quedar estas páginas", expone.

Entre las "obsesiones" en las que Esther López Barceló ha indagado "sin premeditarlo" en este libro, nuestra autora apunta hacia la desaparición: "Me interesaba, antropológicamente comentando, reflejar de qué forma abordábamos la desaparición antes y de qué manera la abordamos en este momento". "De qué forma somos capaces de subsistir a la desaparición de los progenitores me semeja un tema muy importante, y deseaba contar esa orfandad, el quedarse a la intemperie y de qué forma abordarlo", recompone.

"El olvido te permite a la intemperie" y "el silencio pudre los recuerdos", piensa la autora, que enseña que en 'En el momento en que por el momento no quede absolutamente nadie' deseó charlar sobre las "décadas de silencio obligado" y "temor" que se sucedieron en las familias españolas a lo largo de y tras la dictadura franquista.

En esta línea, destaca que en la novela estos elementos "asimismo importan en términos literarios", pues "el silencio está marcado por un misterio que no se destapa hasta la última oración del último capítulo". "A pesar de que los que leen crean que el silencio ha acabado van a ver que los silencios en ocasiones son tan profundos que, en el momento en que piensas que ahora andas viéndolo todo, todavía debes proseguir profundizando", informa.

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