• sábado 03 de diciembre del 2022

Exgerentes de Divalterra desligan contratos de alta dirección con afiliación política: "Eran expertos"

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VALÈNCIA, 28 Sep.

Agustina Brines y José Ramón Tíller, exgerentes de la extinta Divalterra, han desligado los contratos de alta dirección en la compañía pública con la afiliación política: "Eran expertos sobradamente dispuestos para los cargos. No hubo favoritismos", ha defendido Brines para denegar que se enchufara a nadie similar al PSPV o a Compromís.

Brines y Tíller se han pronunciado en términos afines en su declaración, en calidad de investigados, en la situacion Alquería, relativo a siete contrataciones presuntamente irregulares de altos directivos en la compañía pública Divalterra. Ambos, que únicamente han contestado a sus letrados, se combaten a la pena de ocho años de prisión, así como les demanda Fiscalía Anticorrupción.

Brines explicó que en el momento en que aterrizó en Divalterra la compañía era un "cráter" que se se encontraba demoliendo ya que había salido a la luz la situacion Taula. "Había un ámbito de desconfianza terminado", ha descrito para añadir que "la situación era de excepcionalidad. No había un ámbito de organización ni una cultura de compañía".

Brines (por Compromís) ha señalado que en esa situación llegó a Divalterra al lado del entonces gerente José Ramón Tíller (por el PSPV) y con el exjefe jurídico José Luis Vera. A partir de ahí fueron afianzando un aparato "para trabajar con una composición y con los argumentos de la compañía" dijo. "José Ramón, Vera y yo formamos un aparato piña, de seguridad extrema", ha aseverado.

En septiembre de 2015 recibió un correo --para remitirlo a otra persona-- en el que se señalaba que se debía tratar el tema de los contratos de alta dirección. Se charló del tema y se acordó hacerlos por la excepcionalidad de la compañía, "por la necesidad de poner las líneas en marcha y saber la esencia de la compañía y tener a personas de seguridad que afirmaran lo que pasaba", explicó.

Tras ello, aseguró que les llegaron unos listados escogidos por la Diputación con la gente a entrevistar para ocupar esos puestos de altos directivos en las distintas áreas de Divalterra.

La acusada ha manifestado que la gente entrevistadas tenían unos currículos que probaban que estaban "sobradamente preparados" para ocupar los cargos. "Tenían una aceptable capacitación", ha apostillado.

Preguntada por qué razón se decidió apostar por los contratos de alta dirección, Brines ha manifestado que no es algo que escogiera ella. "Lo decidió la compañía. Estábamos en un instante difícil y no teníamos claro si la compañía iba a seguir. Con esos contratos la indemnización era mucho más baja y eran de libre designación, entre otras muchas cosas", aseguró.

Cuando apostaron por estos contratos, indicó que "absolutamente nadie" les mencionó que fuera algo ilegal: "En absoluto. Si nos lo hubiesen dicho, no se habrían hecho", ha aseverado, para añadir que estos directivos, más allá de lo manifestado por Fiscalía, "sí trabajaban". "Estas personas entraron a ser parte de la composición de la compañía y todos ellos fichaban", ha aseverado.

Para seleccionarlos, Brines ha manifestado que "en lo más mínimo" era requisito o condición su afiliación política: "Yo no preguntaba de ahí que en las entrevistas", dijo, para garantizar que tampoco les conocía antes.

Estos contratos no pasaron por el consejo de administración de Divalterra pues "absolutamente nadie mencionó que tuviesen que pasar por ahí. Jamás". En julio de 2017 se les requirió los contratos de alta dirección en la Conselleria y ella mandó todo por el hecho de que "no tenía nada que ocultar". Ahí fue en el momento en que se enteró de que exactamente los mismos debían ratificarse en el consejo y también hicieron los trámites pertinentes, ha expuesto.

Ha insistido, en este punto, en que José Luis Vera --asimismo lo mantuvo Tíller-- "jamás" puso reparo a estas contrataciones: "Si lo hubiese hecho, no se habrían hecho". "Estábamos allí para llevar a cabo las cosas bien. No había favoritismos y los contratos se hicieron escrupulosamente", ha aseverado.

En esta línea, Tíller indicó que en el momento en que llegó a Divalterra como gerente se le brindaron unas directivas y unos requerimientos para proseguir adelante. "En cuanto al personal se nos mencionó que no discrimináramos a absolutamente nadie por causas ideológicas y que debíamos asegurar el buen trabajo", ha señalado.

Ha correcto que en la compañía había distintas áreas, que obedecían a un pacto de la Diputación, y se decidió cubrirlas con contratos de alta dirección. "A partir de responsabilizarnos de las áreas, el aparato de Gobierno, por la situación de excepcionalidad por la que pasaba la compañía, nos solicitó atestar de directivos esas áreas y nos definió los criterios que debíamos proseguir: personas con experiencia académica, expertos en el área y de seguridad", ha expuesto.

En ese instante asimismo les comentaron que los salarios de estos contratos iban a ser los mínimos y que aquellas personas contratadas, en el caso de cesar los gerentes, debían tener claro que no proseguirían en la plantilla profesional de la compañía.

Para elegir a la gente indicó que se le dio propaganda al desarrollo mediante las webs de la Diputación y de los medios y que a él le llegaron currículos tanto de forma personal como a través del correo. Hizo una criba basado en criterios académicos y de capacitación, ha advertido.

"Jamás me negaron la iniciativa que hice por último", aseguró, para garantizar que hasta ese instante jamás había visto los contratos de alta dirección y aseguró que fue Vera quien le charló de exactamente los mismos: "Me mencionó que precisábamos contratos menos gravosos para la compañía", ha reproducido.

De hecho, fue Vera --según su versión-- quien le explicó que se podía realizar hasta un máximo de diez contrataciones de directivos, con lo que él se encontraba convencido de que "esto se encontraba bien", ha aseverado. En ese instante tenía tres reportes que avalaban las contrataciones: "No tenía ni un solo informe negativo. Estaba completamente convencido de que lo que hacíamos era preciso. No hubo jamás ninguna intención de esconder nada", ha puntualizado. Tíller presentó su dimisión en el mes de febrero de 2016 pues el trabajo que se le había encomendado ahora se encontraba efectuado, dijo.

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