Crónica Valencia.

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Exjefe de Explosivos de Guardia Civil enjuiciado por almacenar material pirotécnico de manera insegura.

Exjefe de Explosivos de Guardia Civil enjuiciado por almacenar material pirotécnico de manera insegura.

El acusado, que se enfrenta a dos años de cárcel, ha defendido que los productos pirotécnicos que comercializa en la empresa que creó con su hijo no pueden detonar y ha asegurado que el riesgo es mínimo, comparándolo con una bombeta de Fallas. Ha atribuido el juicio a su cargo en la Guardia Civil.

VALÈNCIA, 17 Jun.

Un teniente coronel en la reserva, ex responsable de la Intervención de Armas y Explosivos en la Guardia Civil en Valencia, ha declarado que los productos pirotécnicos que vende en la empresa que fundó con su hijo no pueden detonar, ya que están destinados principalmente a obra civil para romper roca, hormigón y materiales similares. Ha señalado que el riesgo es mínimo y que incluso una bombeta de Fallas es más peligrosa que su producto. Este lunes ha comparecido en el juicio en el que se enfrenta a dos años de cárcel por almacenar material pirotécnico sin las medidas de seguridad necesarias.

En el juicio, el acusado ha explicado que en 2014 creó una empresa con su hijo para fabricar artefactos pirotécnicos homologados por el Ministerio de Industria. Ha detallado que los componentes de la mezcla eran suministrados por una empresa de Nules y que la producción se realizaba en una pirotecnia de Turis para después trasladarlos al taller familiar en Paiporta, donde se confeccionaban los cartuchos.

Según el acusado, las medidas de seguridad exigidas por el Ministerio de Industria se limitaban a mantener la mezcla en una taquilla con cerradura, ya que el riesgo de explosión es mínimo. Ha defendido que no se requerían medidas extraordinarias de transporte y que incluso podrían llenar la bodega de un avión de pasajeros con el producto. Afirmó que han realizado envíos sin problemas y que, a pesar de intentar prender la mezcla con mecheros o periódicos ardiendo, nunca ha detonado.

El acusado ha admitido que el día del registro había una cantidad considerable de cargas rellenas en el taller debido a problemas logísticos, pero ha negado que existiera algún precursor para la fabricación de explosivos. Por otro lado, el hijo ha admitido que se les cayó algo de material al suelo, lo que podría explicar los restos encontrados durante la intervención.

De acuerdo con la acusación fiscal, padre e hijo realizaban las mezclas de materias primas en una pirotecnia y las transportaban en bidones metálicos hasta el local en Paiporta, donde fabricaban los artefactos pirotécnicos tipo P2. El local se encontraba en una zona residencial sin medidas de seguridad, lo que generaba un riesgo potencial de explosión en caso de incendio, según la Fiscalía.

El registro realizado en el local en diciembre de 2020 permitió la intervención de una gran cantidad de productos peligrosos sin las medidas adecuadas de seguridad. La Fiscalía alertó sobre el riesgo de explosión debido a la presencia de material inflamable en el mismo espacio que las cargas explosivas, lo que podía provocar graves consecuencias en caso de chispa, llama o fricción.