VALÈNCIA, 7 de septiembre.
La Generalitat ha llevado a cabo un importante proyecto de rehabilitación en una antigua cantera del parque natural de la Calderona, que ahora se transformará en una charca destinada a ofrecer un refugio a los anfibios en peligro de extinción.
Raúl Mérida, el secretario autonómico de Medio Ambiente y Territorio, ha destacado que esta iniciativa se enfoca en la protección de una especie emblemática de la Comunitat Valenciana, actualmente clasificada como vulnerable. La Generalitat ha reafirmado en un comunicado la importancia crítica de preservar este anfibio.
La charca, anteriormente colmatada con sedimentos y vegetación seca, requería una intervención adecuada para que pudiera ser utilizada nuevamente. Gracias a las labores de un grupo de voluntarios de Ford, la Fundació Oceanogràfic y la escuela forestal EFA La Malvesía, se logró restablecer el nivel del agua, creando un entorno ideal para la cría de los anfibios.
Para fomentar un ecosistema saludable, se han plantado 150 especies vegetales de interés en la ribera, con el apoyo de las brigadas Red Natura 2000 y de Parques Naturales. La restauración culminó con la suelta de 150 gallipatos, el único anfibio con cola de la Comunitat Valenciana y que también se encuentra en peligro de extinción.
Tradicionalmente, este anfibio desarrollaba su vida en charcas utilizadas como abrevaderos para el ganado. Sin embargo, el declive de la ganadería ovina extensiva y el cese de la trashumancia han obligado a adoptar medidas para restaurar canteras y fuentes de agua, asegurando así la supervivencia de este singular anfibio.
Además, en colaboración con los especialistas veterinarios de L'Oceanogràfic, se ha implantado un chip identificador en 75 ejemplares más grandes, facilitando el seguimiento de su desplazamiento, crecimiento y longevidad.
El gallipato, reconocible por ser el único urodelo presente en la Comunitat Valenciana, previamente enfrentaba un considerable descenso en su población. Su hábitat se limita a la Península Ibérica y Marruecos y ha sido impactado por la contaminación, la llegada de especies invasoras y la pérdida de su entorno natural, lo que ha llevado a su inclusión en el Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España.
Esta realidad ha intensificado la necesidad de fomentar la conciencia y la empatía entre los jóvenes hacia los anfibios, considerados uno de los grupos de vertebrados más amenazados, con el 50% de las especies en riesgo de extinción. Por ello, la Fundación Bioparc y la Fundació Oceanogràfic colaboran con la Generalitat Valenciana en la educación sobre la conservación, utilizando al gallipato como símbolo de dicha causa.
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