• jueves 26 de enero del 2023

La madre de Marta Calvo: "Me afirmaron que descuartizaron a mi hija. ¿Por qué? Eso una madre no lo debe oír"

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"¿Por qué no tengo a mi hija?; ¿Por qué no afirma donde está?", se pregunta Marisol, quien asegura no estimar venganza sino más bien justicia

VALÈNCIA, 28 Jun.

Marisol Burón, la madre de Marta Calvo, la joven de 25 años presuntamente asesinada a manos de Jorge Ignacio P.J. y cuyo cadáver todavía no ha aparecido, ha contado frente a un jurado habitual de qué manera vivió la desaparición de su hija a primeros de noviembre de 2019 y de qué manera se siente: "Llamaron y me afirmaron que habían descuartizado a mi hija. ¿Por qué? Eso una madre no debe oír".

La madre, muy conmovida, se pronounció de este modo, en calidad de testigo, en el juicio que se prosigue contra Jorge Ignacio P.J., supuesto asesino de su hija, Arliene Ramos y Lady Marcela Vargas, y de procurarlo con otras ocho mujeres mucho más en el intérvalo de tiempo de 15 meses, desde verano de 2018 hasta el 7 de noviembre de 2019.

Jorge Ignacio se encara, así como demanda Fiscalía, a 130 años de prisión por 11 delitos de abuso sexual --tres de ellos como medio preciso para un delito de homicidio y siete para un delito de lesiones--; y un delito contra la salud pública. Por su parte, los progenitores de Marta Calvo, quienes ejercitan en el trámite como acusación especial, solicitan para el acusado la prisión persistente revisable. Las otras víctimas presentadas en la causa asimismo demandan esta pena. La defensa demanda la absolución.

El caso de Marta Calvo se remonta de noche del 6 de noviembre de 2019 en una casa de la ciudad valenciana de Manuel. La madre explicó que esa noche su hija, que decidió ejercer la prostitución para lograr abrir un centro de hermosura con ella, le mandó un mensaje y le mencionó que se encontraba con un cliente en Manuel. Le envió la localización.

"Me mencionó que no me preocupara", aseguró la madre, quien ha asegurado que sostenía una relación y una comunicación "intensísima y día tras día" con Marta. Al día después, en el momento en que se despertó, le mandó múltiples mensajes a su hija pero no le respondía. Tampoco cogía el móvil inteligente. "Era extraño pero creí que estaría durmiendo", ha contado.

A mediodía le volvió a enviar un mensaje y le solicitó que le afirmara algo por el hecho de que se encontraba preocupada, pero tampoco consiguió contestación. Dejó pasar el día y el viernes por la tarde, día 8, asistió a Manuel, hasta la localización que le había enviado su hija.

Una vez allí, llamó al timbre pero no le abrían. Tras insistir, por último le abrió el acusado, mientras que a ella le acompañaba un vecino de la ciudad. "Este señor me abrió la puerta, le pregunté por Marta, iba todo vestido, arreglado, con una cazadora y con las manos en los bolsillos, y me ha dicho con toda tranquilidad de todo el mundo que no conocía a Marta", ha contado.

"Me mencionó que lo sentía bastante pero no me miraba a los ojos. Él a mí no me miraba, miraba al señor mayor. Incluso me mencionó que si no me pensaba que no se encontraba Marta, que podía ingresar y verlo. Pero le respondí que no, que me fiaba de él", explicó, y ha añadido: "Tengo esa pena de decir por qué razón no pasé por el hecho de que, igual, mi hija se encontraba todavía dentro. Si hubiese pasado igual mi hija se encontraba aún ahí", dijo.

Regresó a su casa y el domingo salió a la Policía a denunciar la desaparición. "El policía me mencionó que mi hija, siendo lo que era, igual se encontraba en Palma o Ibiza y venía con 20.000 euros. Yo le respondí que es jamás lo haría", ha contado. "Al final me puso de mala gana una demanda que tenía siete líneas y por el hecho de que le insistí", ha añadido.

Al día después Marisol debió regresar a comisaría por el hecho de que se percató de que había dado mal la dirección de la vivienda donde vivía su hija, y se halló con exactamente el mismo policía. Le comentó que iba a cambiar el residencia y éste le respondió que no podían por el hecho de que eran selecciones y estaban "muy ocupados".

"Volví a casa y proseguía con la promesa de que mi hija me iba a llamar. Pero no fue de este modo. El martes volví a Manuel y en la vivienda por el momento no me abría absolutamente nadie", indicó. Tras ello, explicó que logró el teléfono de los dueños de la vivienda y éstos asistieron al sitio y le comentaron que la vivienda se encontraba alquilada a una mujer. "Estuve comentando con ellos y yo no veía las cosas visibles con estas 2 personas. Veía que no eran con transparencia comentando. No me desearon ofrecer el nombre del hombre que había estado allí, solo me brindaron el de su madre", ha señalado.

Tras ello, asistió a otra comisaría, le comentaron que la situacion lo llevaba la Guardia Civil de Villanueva de Castellón. Llamó y desde allí le comentaron que no sabían nada de ninguna desaparición: "Le dí el nombre y apellidos y me mencionó que iba a abrir el correo. El nombre de mi hija se encontraba ahí y no habían hecho nada, aún no habían intentado buscar a mi hija", ha lamentado.

A partir de ese instante, la situacion pasó a Homicidios de València y a los 21 días me llamaron para decirme que un señor había acudido al cuartel diciendo que era él a quién procuraban: "Ese fue el peor día de mi vida", aseguró.

"Cogí el teléfono y lo tiré al suelo. Me volví ida por el hecho de que no podía opinar lo que me estaban diciendo. Lo cogió mi marido y le contaron todo. Es realmente fuerte que te comenten que este señor se halló fallecida a mi hija y que la descuartizó. Eso una madre no lo debe oír. ¿Por qué ella? Mi hija era inútil de realizar daño a absolutamente nadie. Mi hija era amabilidad, asistía al mundo entero y que te comenten que están buscándola por contenedores de basuras... Esto no lo deberíamos oír", ha insistido.

Y ha apostillado: "A fecha de el día de hoy no tengo a mi hija. ¿Por qué no tengo a mi hija?; ¿Por qué no afirma dónde se encuentra? Solo deseo recobrarla. Ya no me la devolverá absolutamente nadie con vida pero me ha robado a mi hija y me está robando mi desafío", dijo. "No puedo vivir de esta forma. Esto es la desaparición lenta para una madre. Quería morirme pero pensé... Si me muero, ¿mi hija qué? Tengo que hacerle justicia y aquí estoy. No vengo por venganza, sino más bien por hacerle justicia", ha concluido.

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