• lunes 28 de noviembre del 2022

La Unió demanda que termina una "campaña aciaga" para los apicultores con una caída del 70% en la cosecha

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VALÈNCIA, 31 Oct.

La Unió Llauradora i Ramadera ha denunciado este lunes que los apicultores de la Comunitat Valenciana han finalizado una campaña "muy negativa" y "aciaga" gracias a los inconvenientes climatológicos, al incremento de los costos de producción y a los "asaltos" de un ave migratoria como el abejaruco. Todos estos causantes unidos han causado una mengua del 70% en la cosecha de miel.

Según informó la organización agraria en un aviso, la cosecha de miel de romero se vio perjudicada por las profundas lluvias de primavera, con lo que varios apicultores no lograron efectuar ningún corte de esta miel monofloral tan requerida por el cliente.

La de miel de azahar fue un tanto mejor en comparación con los últimos años, pero la restricción de asentamientos en terrenos citrícolas, justo en la época de floración del azahar, "disminuye a que sean pocos apicultores los agraciados para sacar miel de naranjo".

En verano la situación no mejoró, en tanto que el calor radical de estos días atrás afectó a la floración del tomillo, "secando las plantas, impidiendo la producción de néctar y polen, indispensables para la producción de miel".

En esta línea, las elevadas temperaturas y la carencia de lluvias hicieron que la vegetación del campo se secase y hubiese escasez de polen y néctar para recolección de las abejas. Por otra sección, a consecuencia de las altas temperaturas, las abejas no salieron a pecorear, con lo que no lograron ocupar sus reservas de alimento para preparación del otoño y posterior invernada.

Al no haber elementos, la reina para de criar y, como resultado, baja la población de abejas. Si la población de abejas es escasa "se desgasta el grupo de la colmena, hay menos abejas para efectuar todas las tareas, van menos abejas a pecorear, con lo que cada vez entra menos alimento a la colmena, debilitándola aún mucho más hasta el momento en que muere".

A las situaciones climatológicas hay que sumar los incrementos de los costos de producción, más que nada del gasóleo, que es un insumo de "escencial relevancia" en apicultura gracias a la trashumancia con el traslado de las colmenas de una floración a otra, pero asimismo un primer viaje de reconocimiento de la región y la floración, traslado de colmenas a distintas apiarios, desplazamientos para la realización de los tratamientos, cuidado y supervisión de la viabilidad de las colmenas, desplazamientos por corte de la miel, etcétera.

Pero además del comburente preciso para transportar las colmenas asimismo se vieron aumentados los costos de los tratamientos obligatorios contra la varroa en una cantidad que ronda entre 1 y 3,5 euros. Del mismo modo la sequía y, consecuentemente, la carencia de elementos naturales hace obligación dar de comer las colmenas con suplementos como el azúcar, pienso proteico y medicamento líquido de estimulación, todas y cada una ellas materias primas que han aumentado "de manera notable" sus costes.

Así mismo, los envases que se usan para guardar y comercializar la miel asimismo se vieron damnificados por un fuerte aumento este año.

También apunta a los "asaltos continuos" de avispas, que, al no localizar elementos en la naturaleza, "atacan a las colmenas para hurtarles la fuente de proteínas y glúcidos precisos para subsistir". En esta línea, apunta a los asaltos "muy frecuentes" frente la carencia de elementos naturales por la sequía de un ave migratoria como el abejaruco "que han impedido que las abejas pudieran salir de la colmena a juntar polen y néctar".

Es una clase cuidada que causa pérdidas a la apicultura por su efecto "depredador y disuasivo". Se nutre cazando insectos de los aledaños de su región de nidificación, en especial de abejas, que atrapa al vuelo.

Por este fundamento, La Unió ahora ha pedido a la Conselleria de Agricultura que constituya medidas de control para supervisar la población antes de la posta de los huevos del abejaruco en ciertas zonas de asentamientos apícolas para eludir la implantación de nidos o por cambio de localización de estos.

Además, ofrece una "asistencia directa" a los apicultores valencianos que compense los daños causados. Se trataría de una asistencia económica de entre diez y 15 euros por colmena para esos apicultores con explotación anotada en el REGA y registrada en la Comunitat Valenciana.

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