• martes 04 de octubre del 2022

La víctima mucho más joven del presunto asesino de Marta Calvo: "Me dio sustancia, quedé inconsciente y no llamó a la ambulancia"

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Asegura que el acusado procuró ponerle cocaína en sus partes íntimas: "Me mencionó que era muy entretenido y que no pasaría nada"

VALÈNCIA, 15 Jun.

La presunta víctima mucho más joven de Jorge Ignacio P.J., supuesto asesino de Marta Calvo, Arliene Ramos y Lady Marcela Vargas, aseguró frente al tribunal que evalúa al acusado que concertó un acercamiento con él en el último mes del año de 2018 en el que llegó a perder el saber y no recuerda ni si sostuvo relaciones íntimas: "Me dio cocaína, quedé inconsciente y no sé cuánto tiempo estuve de esta manera. Él no llamó a la ambulancia".

Así se pronounció la víctima, en calidad de testigo, frente al jurado que evalúa a Jorge Ignacio P.J., acusado de tres muertes y de procurarlo con otras ocho mujeres mucho más en el periodo de tiempo de 15 meses, desde verano de 2018 hasta el 7 de noviembre de 2019, fecha donde murió la última de las víctimas y cuyo cadáver no fué aún localizado.

Jorge Ignacio se encara, así como demanda Fiscalía, a 130 años de prisión por 11 delitos de abuso sexual --tres de ellos como medio preciso para un delito de homicidio y siete para un delito de lesiones--; y un delito contra la salud pública.

Por su parte, los progenitores de Marta Calvo, quienes ejercitan en el trámite como acusación especial, solicitan para el acusado la prisión persistente revisable. Las otras víctimas presentadas en la causa asimismo demandan esta pena. La defensa demanda la absolución.

En esta día ha proclamado la segunda presunta víctima del acusado, con quien quedó el 19 de diciembre de 2018 en una casa de Isabel la Católica de L'Ollería. La joven explicó que en ese instante tenía 18 años recién cumplidos y que conoció al acusado mediante un portal de internet en el que anunciaba sus servicios sexuales.

Jorge Ignacio, ha contado, se puso en contacto con ella y le preguntó si podían realizar una 'celebración blanca', que era "consumir cocaína", a eso que accedió. Quedaron en València sobre la 1 de la madrugada y él la recogió en un vehículo para moverse hasta L'Ollería. A mitad sendero detuvo el vehículo y le ofreció consumir cocaína, a eso que ella accedió. Él no tomó nada.

"Paró el turismo y sacó una bolsa de cocaína muy grande, excesivamente grande, que le ocupaba ámbas manos", ha descrito. Tras ello, siguieron la marcha hasta llegar a una casa, donde le sacó una copa de vino "lista", con la botella abierta. "Se encontraba excesivamente amarga y no tomé bastante", dijo.

Seguidamente le ofreció mucho más sustancia y le solicitó sostener relaciones íntimas sin preservativo. Ella se negaba. En un instante preciso se comenzó a localizar muy mal y a oír la música acelerada, con lo que le solicitó que le dejase sentarse por el hecho de que se encontraba mareada.

Mientras tanto, él insistía en sostener relaciones sin protección y en que la víctima consumiera cocaína, sustancia que le ingresó en su lengua con uno de sus dedos sin que ella pudiese reaccionar. Luego procuró ponérsela en sus partes íntimas pero ella se negó. "Me mencionó que era muy entretenido, que no pasaría nada y le respondí que no deseaba", ha contado.

La joven, según explicó al tribunal del jurado, proseguía encontrándose mareada y el acusado dejó de estar "tan simpático" para volverse "serio y con la mirada fría". "Accedí a tomarme la última sustancia por el hecho de que era muy pesado y para poder ver si se callaba. Ya no recuerdo solamente", ha aseverado.

"Me desperté --ha proseguido-- y él se encontraba encima de mí como dándome bofetadas en la cara. Me levanté de la cama y en el momento en que iba a ponerme parado me caí por el hecho de que no me funcionaban las piernas. Él me levantó, me cogió medio en brazos y me llevó hasta el baño, donde me duchó. Me enjabonó y me asistió a salir de la bañera por el hecho de que no era con la capacidad de calcular la distancia", dijo.

Tras ello, regresó al cuarto y el acusado le comentó que había estado inconsciente. "Yo creía que me había quedado dormida pues no recordaba nada. Me ha dicho al comienzo que había estado inconsciente a lo largo de 20 minutos y en el momento en que le pregunté que por qué razón no había llamado a la ambulancia me mencionó que solo habían sido cinco minutos", ha expuesto.

Y ha añadido: "Me quedé asombrada pues en el momento en que alguien se queda inconsciente llama a la ambulancia. No comprendí la reacción. También me mencionó que había conmocionado. Luego me preguntó si deseaba continuar y le dije que no. Me pagó cien euros y nos fuimos", ha señalado, para añadir: "Cuando llegué a València me percaté de que los cien euros que me había dado me los había quitado antes de mi monedero".

La víctima aseguró que ignora cuánto tiempo ha podido estar inconsciente: "Estuve unas tres o 4 horas sin tocar el móvil y eso no era habitual. Solía agarrarlo y tocarlo para mudar la música o algo. Me resultó extraño estar tanto tiempo desconectada", ha contado. "Pienso que estuve como siete horas allí. No era siendo consciente del tiempo que había pasado", ha apostillado.

Durante todo ese tiempo, la joven ha manifestado que no vio al acusado ni tomar ni consumir cocaína. "No tomó ni el vino que me trajo. Él llevaba una botella de agua. Tampoco recuerdo si sostuvimos relaciones íntimas. Cuando me desperté se encontraba desviste y él no llevaba la una parte de arriba pero la de abajo no recuerdo", ha señalado.

Al año siguiente de suceder los hechos, el acusado, a quien tenía negado en su móvil, volvió a procurar entrar en contacto con ella por medio de su e-mail, pero jamás llegó a leer el mensaje.

Ha afirmado que lo reconoció merced a sus progenitores, a quienes les había contado lo que le había ocurrido esa noche: "Les conté una parte de lo que me había pasado y eso les recordó al caso de Marta Calvo y me afirmaron que viese la situacion. Lo procuré por la red y lo ví. Sabía que había estado con él y, además de esto, en los e-mails salía su nombre. Me acordaba realmente bien de su cara", ha añadido.

Como consecuencia de lo sucedido, la joven ha debido ser tratada por una sicóloga: "Tuve varios inconvenientes, pesadillas recurrentes y precisaba acompañamiento para zanjar el tema, para no soñar ni meditar en él", explicó.

Por otro lado, en la sesión de este miércoles asimismo ha proclamado una chavala con la que contactó el acusado el diez de noviembre de 2019, tres días tras la desaparición de Marta Calvo. Ha afirmado que tuvo una charla con Jorge Ignacio por WhattsApp donde él le ha propuesto una 'celebración blanca'.

"Le dije que sí pero no concreté ni cita ni nada", ha añadido, con lo que jamás llegó a verle. Ha explicado que la Guardia Civil le llamó para hacerle una pregunta por esta charla tras haber rastreado el móvil inteligente del acusado y ella les entregó el teléfono. Ha correcto que el acusado se mostraba muy empático y que lo que ella comprende por 'celebración blanca' es consumir cocaína si se desea, pero en ningún caso introducirla en las partes íntimas.

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