• jueves 06 de octubre del 2022

Las proyectos de la Casa del Relojero desvelan un arco del s.XVIII para un puente de comunicación con la Catedral

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Sandra Gómez afirma que la actuación está "muy avanzada" y apuesta por disponer un punto de información turística y cultural

VALÈNCIA, 21 Sep.

Los trabajos de restauración de la Casa del Relojero de València están "muy avanzados" y esta semana se está retirando el andamio de su testera, donde ahora se ven tanto los elementos decorativas y colores como el primordial descubrimiento que han traído las proyectos: un arco de finales del siglo XVIII que se instaló en previsión de erguir un puente para hacer llegar el edificio con la Catedral, un emprendimiento que jamás llegó a efectuarse.

Así lo han explicado este miércoles, a lo largo de una visita a las proyectos, la vicealdaldesa y los arquitectos del emprendimiento, Juan Miguel Martínez y María Dolores Contell.

En la primera etapa de los trabajos, que ha debido prorrogarse y concluye en el primer mes del año, se ha completado la rehabilitación estructural y de las testeras de la Casa del Relojero y se está creando el edificio anexo. Será en una segunda etapa en el momento en que se habiliten los interiores. Gómez apostó por que albergue un punto de información turística y cultural.

En esta sección primera, el arquitecto Juan Miguel Martínez ha señalado el descubrimiento "mucho más atrayente" que se han producido a lo largo de las proyectos, y que se dejó al descubierta a fin de que logre observarse en la testera. Se trata de un arco de finales del siglo XVIII que formaba una parte de un emprendimiento jamás ejecutado para crear un puente que uniera la Casa del Relojero con la Catedral y el Micalet, en forma de pasadizo. El reloj de la Catedral se trasladaría además de esto a este puente.

El emprendimiento, de cuya iniciativa se tenía perseverancia pero se ignoraba hasta qué punto se había concretado, pasaba por respaldar este puente sobre la Casa del Relojero y el edificio colindante, pero los dueños de este último se negaron y por último no salió adelante.

El arco encontrado, que se edificó para el puente, se dejó aparente en un color diferente, con mortero y cal, y puede en este momento contemplarse desde la calle Micalet en el del costado izquierdo del edificio.

Este arco comparte importancia en la testera con el elemento ornamental mucho más singular del edificio, un escudo de la región asimismo de finales del siglo XVIII y que puede entreverse entre los andamios, en la parte central de la testera. Precisamente es este escudo el que da el carácter de BIC a la Casa del Relojero. En el continúa aún la policromía original. Las barras se dejaron en piedra y la parte interior es del mismo color que la testera de yeso, de un verde pálido.

En cuanto a la intervención, el arquitecto Juan Miguel Martínez ha contado que se ha realizado un trabajo de consolidación estructural y en el envolvente exterior, se ha rehabilitado la cubierta y se está ampliando la manzana con el edificio anexo, que va a estar conectado a la Casa del Relojero desde su interior, de manera que no se tratará de 2 creaciones independientes sino más bien un grupo único.

Martínez indicó que se realizaron catas para recobrar los colores y morfología original en las paredes y la carpintería, más allá de que se han usado técnicas novedosas. Además, se ha destapado la una parte de piedra que quedaba esconde en la planta baja del edificio.

Finalmente, la novedosa edificación se ha construido intentando encontrar referencias en nuestra arquitectura del ambiente. "El color hemos buscado que sea exactamente la misma tonalidad que el Micalet; la manera de relaizar los muros y encofrados es una reiterpretación de un muro de sillería, teniendo siempre y en todo momento como telón de fondo el Micalet", ha señalado Martínez.

La vicealcaldesa explicó, online con lo que avanzó el año pasado, que para el consistorio la utilización "mucho más perfecto" para la Casa del Relojero sería un punto de información turística y cultural. "Debe ser un empleo que vaya en armonía con el enclave en el que nos encontramos", ha comentado. Así, ha señalado que el espacio final no va a ser suficientemente extenso para otro género de dotaciones públicas.

En cualquier situación, ha subrayado que la parte más esencial era la de recobrar la edificación y el entramado histórico que está protegido. "Está en entre los entornos patrimoniales mucho más esenciales de la región, entre la plaza de la Reina y la Virgen. Por aquí pasan una cantidad enorme de valencianos y cientos de turistas a lo largo de todo el año. No tenía sentido que la primera cosa que se encontraran fuera un edificio completamente descuidado y degradado, que asimismo con el paso del tiempo podría estar el riesgo de derrumbe", ha expuesto.

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