• sábado 4 de febrero del 2023

Los incendios de este verano difundieron tanto dióxido de carbono como el tráfico de forma anual de Valencia, Castellón y Alicante

img

VALÈNCIA, 1 Oct.

Más de un millón de toneladas de dióxido de carbono emitidas. Esa es la "trágica" consecuencia climática de los incendios forestales que han perjudicado este verano a la Comunitat Valenciana. De hecho, la cantidad sobrepasa, por poner un ejemplo, el total de emisiones provocadas por el tráfico de vehículos privados en la localidad de València en un año, 670.000 toneladas de CO2, y equivale precisamente a la suma total del tráfico de forma anual de vehículos en las tres capitales de provincia, Castellón, Valencia y Alicante.

Ante esta situación, y con el objetivo de investigar el "mejor modo viable de hacerle frente", el Agromuseu de la Universitat Politècnica de València ha acogido esta semana la día 'Crisis climática y acción en el territorio', estructurada por la Agencia Valenciana de Protección del Territorio de la Generalitat, la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, y el Grupo de Investigación de TIC Contra el Cambio Climático del Instituto ITACA de la UPV, informó la entidad académica en un aviso.

En ella, compañías, instituciones políticas y especialistas estudiosos en la materia han debatido sobre los componentes y secuelas de la presente crisis climática y de qué forma encararla desde la cooperación. La causa primordial, el abandono de la administración forestal y agrícola en los pueblos de interior

El catedrático de la UPV José Vicente Oliver ha apuntado que el enfrentamiento "se ha basado en la causa primordial subyacente, que reside en el abandono popularizado de la administración del territorio forestal y agrícola en nuestros pueblos de interior, acentuado por las olas de calor, las sequías y las tormentas secas".

Para Oliver, "la urgencia climática y el comburente juntado son las partes perceptibles del inconveniente, pero la raíz la podemos encontrar en un deterioro social y económico hasta la actualidad irreconocible en la crónica de nuestro territorio".

"Los 172 pueblos bajo riesgo de despoblamiento en la Comunitat perdieron, en los últimos 20 años, mucho más de 12.000 explotaciones agrícolas, casi todas familiares, y 50.000 hectáreas de cultivo, lo que suponen unas reducciones del 45% y 20% respectivamente. Jóvenes labradores, silvicultores y ganaderos son extraña avis y los pocos que quieren trabajar y sostenerse en el ámbito lo tienen verdaderamente bien difícil", explicó.

Durante el lapso de la día, el catedrático de la UPV Javier Urchueguía ha anunciado el Observatorio de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, una interfaz de información y conocimiento con rigor científico construída con el propósito de contribuir a las compañías y los municipios de la Comunitat a realizar en oposición al reto de la descarbonización, específicamente, en el contexto de los retos y ocasiones que se muestran a los actores locales en la senda de la reducción de emisiones.

La idea fué "realmente bien recibida" por los alcaldes y alcaldesas de los ayuntamientos presentes, Andilla, Enguera, Requena y Bejís, entre otros muchos, que hicieron particular hincapié en poner de relieve el valor del territorio rural valenciano y su riqueza agroforestal como palancas de cambio.

Los competidores en la día han señalado, por su parte, la relevancia del Pacto Verde Europeo y los Mecanismos de Recuperación y Resiliencia, y toda la normativa y fondos de asistencia socios, pero asimismo la de la novedosa Ley de Cambio Climático de la Comunitat Valenciana, como guías acertadas hacia una transición ecológica que ha de ser justa, tanto con el territorio, como con la sociedad rural.

Más información

Los incendios de este verano difundieron tanto dióxido de carbono como el tráfico de forma anual de Valencia, Castellón y Alicante