Crónica Valencia.

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Reparan el muro de Velluters tras vandalismo para mejorar la percepción de vecinos y turistas.

Reparan el muro de Velluters tras vandalismo para mejorar la percepción de vecinos y turistas.

La asociación Amics de Velluters ha hecho un llamado urgente a revaluar el impacto del turismo masivo en su barrio y ha subrayado la necesidad de promover una “convivencia pacífica” entre los residentes y los visitantes. Este pronunciamiento se produjo tras la reconstrucción de un polémico muro de cartón, que había sido vandalizado tras su instalación el día anterior.

En una reciente declaración a los medios, el vicepresidente de la organización, José Ignacio Pastor, y la secretaria, Isabel Guardiola, compartieron sus impresiones sobre la exposición titulada “El Muro - Individuo Dividido”, financiada por la Junta de Distritos del Ayuntamiento. La obra se ubicó en la calle Hospital, en frente del Museo de la Seda, y estaba abierta al público hasta el 5 de octubre.

El propósito del muro, tal como explicó Pastor, era visualizar las dos perspectivas que coexisten en el barrio: la de los turistas y la de los residentes, siendo que más del 29% de los censados son foráneos. Este proyecto incluye paneles que abordan problemáticas locales y se encontraban escritos en valenciano, castellano e inglés, buscando fomentar el diálogo entre ambas partes.

A pesar del esfuerzo, algunos elementos del muro fueron destruidos por actos vandálicos, lo que Pastor percibe como una prueba de la urgente necesidad de fomentar la empatía y la comprensión entre los diferentes actores de la comunidad. Según él, tales incidentes evidencian la creciente crispación social que debe ser atendida para lograr una coexistencia armónica.

Guardiola comentó que la exposición había sido diseñada como un espacio de intercambio de ideas, y aunque lamentó los incidentes de vandalismo, celebró la rápida reconstitución del muro por parte de los vecinos. Hizo un llamado a la comunidad para que se una en pro de una valoración más inclusiva de Ciutat Vella, donde cada persona, tanto residentes como turistas, pueda coexistir en armonía.

Ambos líderes vecinales han hecho hincapié en la importancia de regular el turismo, rechazando cualquier tipo de turismofobia. Insisten en que no están en contra de que personas de otras nacionalidades habiten el barrio. Sin embargo, piden medidas de regulación por parte de las autoridades para mitigar el aumento de precios en vivienda y comercio, que han resultado en una carga para los habitantes locales.

Pastor añadió que el aumento del turismo afecta varios aspectos de la comunidad, incluyendo el cierre de tiendas y colegios que no son utilizados por visitantes, además de contribuir a problemas de vivienda y tráfico. Su deseo es que la llegada de turistas esté acompañada de un compromiso responsable al comportamiento y respeto por el entorno local.