El Consell declarará la Romería de Santa Faz de Alicante como Bien de Interés Cultural Inmaterial
Este viernes, el pleno del Consell de la Generalitat Valenciana aprobará la declaración de la Romería de la Santa Faz en Alicante como Bien de Interés Cultural Inmaterial. La decisión reconoce la importancia cultural y social de esta festividad, que congrega anualmente a más de 300.000 participantes y forma parte del patrimonio inmaterial de la comunidad. La declaración se enmarca en el contexto de la protección del patrimonio cultural y la valorización de tradiciones que consolidan la identidad alicantina.
La Romería de la Santa Faz es una celebración que combina devoción, historia y convivencia, tras siglos de tradición en Alicante. La iniciativa del Ejecutivo autonómico refleja una apuesta por reforzar su protección y proyección, asegurando recursos y reconocimiento institucional. La medida también responde a una demanda social de preservar manifestaciones culturales que contribuyen a la cohesión social y al turismo cultural.
Desde el punto de vista político, esta decisión evidencia la voluntad del gobierno valenciano de apoyar y promover las expresiones culturales tradicionales. En un escenario donde la política y la gestión cultural a menudo se enfrentan, el reconocimiento formal busca fortalecer la identidad y el patrimonio local, además de potenciar la economía cultural en la provincia.
El alcalde de Alicante, Luis Barcala, ha valorado positivamente la declaración, destacando que refleja el respaldo institucional a una festividad que representa una de las señas de identidad más arraigadas en la ciudad. La protección adicional facilitará la organización de futuras ediciones, garantizando su conservación y promoción, además de atraer a visitantes y reforzar el turismo local.
Este reconocimiento también sienta un precedente para otras manifestaciones culturales en la comunidad, resaltando la importancia de la colaboración entre administraciones y la sociedad civil en la protección del patrimonio inmaterial. La futura implementación del estatus de Bien de Interés Cultural Inmaterial podría impulsar la creación de programas educativos y de divulgación, asegurando la transmisión generacional de la tradición. La medida refleja una tendencia a valorar y preservar las raíces culturales en un contexto de globalización y cambio social.