El Gobierno central debe reforzar las ayudas tras el incendio de Vall d'Uixó, según el Consell
El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, Miguel Barrachina, ha reclamado al Gobierno de España una mayor agilidad en la entrega de ayudas para los agricultores afectados por el incendio en Vall d'Uixó, Castellón. La Generalitat ha aprobado ayudas y préstamos por 67 millones de euros para la recuperación del área afectada, mientras que el Ejecutivo central aún evalúa los daños y no ha establecido medidas específicas.
Este incendio, considerado uno de los más graves en la región en los últimos años, ha evidenciado la necesidad de fortalecer la cooperación entre administraciones. La Generalitat señala que cuenta con recursos propios y ya ha actuado para paliar los efectos del fuego, pero insiste en que la ayuda estatal debe ser más rápida y efectiva para evitar que el abandono de tierras agraves la situación.
Desde una perspectiva política, la tensión se sitúa en la competencia de competencias en materia de gestión de emergencias y ayudas agrarias, donde la Generalitat reclama una mayor implicación del Gobierno central. La respuesta a la crisis también revela las diferencias en la gestión del agua y las infraestructuras hidráulicas, aspectos que el conseller considera prioritarios para prevenir futuros incendios.
En el contexto del debate sobre el cambio climático, Barrachina critica las políticas del Ejecutivo que, en su opinión, favorecen el abandono del campo y la reducción de recursos hídricos. La postura del Consell se enmarca en una estrategia que apuesta por el fortalecimiento del sector primario y la recuperación de tierras mediante ayudas directas y medidas de incentivo para el mantenimiento de la actividad agrícola y ganadera.
La situación actual refleja la necesidad de un enfoque integral que combine acciones locales, regionales y nacionales. La gestión del agua, la prevención de incendios y la revitalización del rural son aspectos que marcarán la agenda política en los próximos meses, en un escenario donde el cambio climático y la despoblación agravan la vulnerabilidad del sector.