Fallece el anestesista Juan Maeso, sentenciado a casi 2.000 años de cárcel por brote de hepatitis C.
València, 31 de marzo. El anestesista Juan Maeso, conocido por su condena en 2007 a casi 2.000 años de cárcel por haber contagiado a 275 pacientes con hepatitis C, ha fallecido este lunes debido a una larga enfermedad, según confirmaron fuentes cercanas.
Maeso, quien pasó cerca de 16 años tras las rejas, había obtenido la libertad condicional hace tres años, tras cumplir casi la totalidad de una sentencia que le permitía un máximo de 20 años de prisión.
La decisión de liberarlo se produjo después de que su defensa presentara un recurso ante la Audiencia Provincial de Valencia, donde ya disfrutaba del tercer grado desde 2022. La justicia consideró que su situación merecía una reconsideración tras años de reclusión.
El caso de Maeso fue especialmente mediático; tras un juicio que se extendió durante más de un año, fue hallado culpable de contagiar a pacientes entre 1988 y 1998, siendo el primer caso registrado el de una niña de cinco años en diciembre de 1988 y el último el de una mujer de 51 años en enero de 1998.
En febrero de 1998 el hospital Casa de la Salud le prohibió la entrada tras detectar el virus en un análisis, y poco después dejó de trabajar en el Hospital La Fe, donde se desempeñaba como Jefe de Servicio de Anestesia y Reanimación.
Durante su condena, los abogados de Maeso solicitaron en varias ocasiones su libertad condicional argumentando su avanzada edad y problemas de salud, así como el riesgo de contagio de Covid-19 en la prisión. Sin embargo, sus peticiones fueron rechazadas constantemente hasta que finalmente se le concedió la libertad condicional en 2023. Su fallecimiento ha generado reacciones diversas en la opinión pública.
El tribunal había impuesto a Maeso una condena total de 1.933 años, dividiendo su culpabilidad en 275 delitos de lesiones y cuatro de homicidio imprudente, así como una serie de indemnizaciones significativas a las víctimas y sus familias, que sumaban cerca de un millón de euros en total.
Antes de su ingreso en prisión, Maeso mantenía su inocencia, defendiendo en una entrevista que todo el proceso fue un "montaje" y cuestionando la validez de las pruebas genéticas que lo vinculaban a los contagios, en un intento por desviar la responsabilidad de su actuar en el ejercicio de su profesión.