VALÈNCIA, 7 de octubre.
Un informe elaborado por especialistas del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva, en colaboración con el Departamento de Química Analítica de la Universitat de València, revela que los humedales artificiales tienen un impacto significativo en la reducción de contaminantes en el agua, especialmente aquellos de origen agrícola, así como de fuentes urbanas e industriales, en la zona de l'Albufera.
El estudio, cuya duración abarcó desde 2020 hasta 2025, muestra que los humedales Tancat de la Pipa y Tancat de l'Illa, ubicados en el Parque Natural de la Albufera, lograron disminuir la concentración de plaguicidas y metales pesados en sus aguas de salida entre un 50% y un 100%, registrando reducciones de entre un 15% y un 50% en diversos contaminantes analizados, según un comunicado emitido por la universidad.
En el marco del trabajo, se tomaron muestras de agua en diferentes puntos: entradas, interiores y salidas, así como de sedimentos y de plantas macrófitas, complementando el análisis con excrementos de aves herbívoras que habitan en el entorno.
Los hallazgos indican que los humedales artificiales lograron disminuir los niveles de fungicidas en el agua de salida entre un 57% y un 100%, los herbicidas entre un 67% y un 86%, y los insecticidas entre un 67% y 100%. Las eficiencias globales en la eliminación fueron del 15%, 25% y 50%, según el contaminante.
Aparte de los plaguicidas, el estudio también revela que la concentración de metales pesados en el agua de salida de los humedales fue, en un 50% de los casos, menor que en las aguas que ingresan, aunque dichas concentraciones presentaron variaciones estacionales.
Adicionalmente, se examinó el impacto de la dana de octubre de 2024, la cual provocó un incremento notable en las concentraciones de algunos plaguicidas, como el carbendazim y el diazinon. No obstante, los humedales mostraron eficacia en reducir dichos contaminantes en sus aguas de salida.
La investigación también apunta que la configuración de los humedales y las características físicas y químicas de los compuestos influyen en la retención de plaguicidas. Aquellos compuestos menos solubles tienden a depositarse en los sedimentos, mientras que los más móviles son absorbidos por la vegetación y finalmente pueden ser detectados en los excrementos de aves herbívoras.
Gracias a la intervención de estos humedales artificiales, el riesgo ambiental que generan los plaguicidas, incluyendo aquellos que están prohibidos pero que aún son detectables en las aguas del parque, se ha visto "notablemente" reducido, evitando la llegada de agua con concentraciones que representarían un "riesgo moderado y alto” para la Albufera de València.
Respecto a los metales pesados, aunque los niveles de riesgo general son bajos, se observó que las concentraciones de mercurio superaban los límites establecidos por la legislación europea, aunque estas también se vieron disminuidas en las aguas de salida de los humedales.
La investigadora Nuria Carabal subrayó que "los resultados del estudio enfatizan la importancia de las soluciones basadas en la naturaleza para mejorar la calidad del agua y proteger la biodiversidad".
Finalmente, Carabal concluyó que el notable número de contaminantes detectados, incluidos pesticidas prohibidos y los niveles de mercurio, evidencian la presión constante que enfrenta el parque natural y la crucial labor que desempeñan los humedales construidos en este contexto.
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