Crónica Valencia.

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Jueza solicita al IML investigar fallecimiento en hospital de residente de Paiporta.

Jueza solicita al IML investigar fallecimiento en hospital de residente de Paiporta.

El hijo de una residente de una residencia de mayores compareció recientemente ante un tribunal para solicitar que su madre sea considerada víctima de la tragedia ocurrida en noviembre. Este suceso se relaciona con la devastadora riada que afectó a la región.

La jueza de Catarroja ha solicitado al Instituto de Medicina Legal (IML) un informe forense sobre la muerte de una mujer en un hospital. Esta mujer, que era usuaria de un geriátrico en Paiporta, falleció el 1 de noviembre, pocos días después de las inundaciones que azotaron la zona.

En una providencia emitida por la magistrada, se indica que se ha tomado la decisión de incorporar la solicitud del hijo al expediente, junto con la documentación pertinente. Además, se ha requerido al hijo que aporte cualquier información médica relacionada con su madre y a la residencia que entregue, en un plazo de tres días, la documentación médica sobre la usuaria.

La jueza ha solicitado específicamente al IML que se elabore un informe que examine la posible relación entre el deceso de la mujer y los acontecimientos que sucedieron en la residencia a causa de la riada.

Hace dos semanas, la magistrada también había pedido a la Conselleria de Servicios Sociales que facilitara los informes sobre las muertes de los residentes en la geriátrica de Paiporta a raíz de las inundaciones del 29 de octubre. Se registraron seis muertes en esa residencia, que se han contabilizado como víctimas dentro de la investigación.

Un informe presentado ante el juzgado por el director del centro detalla que, en la noche de la tragedia, varias trabajadoras que terminaban su turno observaron cómo el agua comenzó a entrar en las instalaciones. Describieron inicialmente la escena como "un mar en calma" que rápidamente se transformó en una inundación devastadora.

Cuando el equipo del centro dio la alerta, instando a los residentes a subir a los pisos superiores, un caos se desató. El sonido de los coches siendo arrastrados por la corriente provocó un estruendo que significaba la llegada inminente de lo que parecía un "tsunami" en sus instalaciones.

Para ayudar a los residentes, los trabajadores formaron una cadena humana para asegurar que se movieran con rapidez y seguridad. Tras los trágicos eventos, la residencia fue reabierta el 9 de diciembre, después de realizar trabajos de reconstrucción.