La Comunitat Valenciana sufre 200 incendios forestales en lo que va del año, 74 por tormentas eléctricas.
Eduardo Rojas, especialista de la Universitat Politècnica de València, ha señalado que la orografía de la Comunitat Valenciana, aunque a menudo presenta retos, también puede ofrecer soluciones en la lucha contra los incendios forestales.
Durante el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 19 de agosto de este año, se han contabilizado 200 incendios forestales en la Comunitat Valenciana, los cuales han arrasado 737 hectáreas. De estos siniestros, un 37% fueron ocasionados por rayos, un 34% fueron intencionados, un 13,5% se debieron a negligencia y el 10,5% tiene causas aún desconocidas o en proceso de investigación.
Este análisis se basa en la información proporcionada por la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, y revela que en la última década, de 2015 a 2024, la media de incendios anuales en la región ha sido de 254, con un total de 5.028 hectáreas afectadas en ese periodo.
En la semana del 12 al 19 de agosto de este año, se registraron 41 incendios en la Comunitat, distribuidos en Alicante (tres), Castellón (doce) y Valencia (veintiseis), lo que resultó en la afectación de 442 hectáreas forestales y 49 no forestales. De estos, 28 fueron provocados por rayos, ocho fueron intencionados, y dos por negligencia. El origen de los restantes tres incendios sigue siendo incierto.
Revisando los años anteriores entre 2015 y 2024, el 36,6% de los incendios se clasificaron como intencionados, mientras que el 26,3% fueron provocados por rayos o negligencias, y un pequeño porcentaje se debió a causas no claras.
El año 2024 se destacó por ser uno de los más devastadores en términos de incendios, con un total de 417 incidentes que afectaron a 1.342 hectáreas, donde la intencionalidad se presentó como la causa más frecuente de estos eventos, seguida por negligencias y fuegos causados por rayos.
Sin embargo, el récord en cuanto a superficie quemada se estableció en 2022, cuando 211 incendios destruyeron 30.087 hectáreas, la mayoría ocasionados por rayos, especialmente en áreas como Bejís y la Vall d'Ebo. Los incendios en estas localidades llevaron a la evacuación de 1.500 residentes y requirieron semanas de trabajo para ser controlados.
En términos de hectáreas afectadas, 2018 ocupó el segundo lugar con 299 incendios, que consumieron 3.689 hectáreas, mientras que el incendio más significativo de ese año tuvo lugar en Llutxent, también debido a un rayo.
Estadísticas más detalladas destacan que en 2015 hubo 262 incendios que afectaron 2.408 hectáreas, y en 2016, esta cifra se redujo ligeramente en un caso. La tendencia a la baja continuó en años posteriores, aunque la situación varió considerablemente de un año a otro.
Por el contrario, 2020 fue un año relativamente tranquilo, con el menor número de incendios y área quemada, mientras que en 2021 se registraron 177 incendios que afectaron a 771 hectáreas.
En 2023, el número de incendios ascendió a 308, afectando un total de 3.674 hectáreas. La mayoría de los fuegos fueron ocasionados por rayos, seguidos de acciones intencionadas y negligencias.
La directora general de Prevención de Incendios, Rosa Touris, subrayó que los rayos representan la causa natural más significativa de estos incendios, ya que las condiciones climáticas mediterráneas favorecen tormentas que pueden provocar descargas eléctricas sin la lluvia necesaria para mitigarlas.
Las estadísticas actuales indican que los incendios provocados por rayos han aumentado en un 12% respecto a la última década, lo cual resalta la necesidad de un enfoque preventivo robusto para salvaguardar los ecosistemas y las comunidades locales.
En relación a la orografía de la región, Rojas destacó que, a pesar de que la variedad climática en la Comunitat Valenciana no sea tan amplia como en otras partes de España, se ha registrado un año con precipitaciones favorables. Sin embargo, el profesor también indicó que la ausencia de eventos de poniente claros ha ayudado a mitigar el riesgo de incendios.
El ingeniero de montes también mencionó que el tipo de vegetación y baja tradición ganadera en la región contribuyen a un entorno más controlado, añadiendo que las características geográficas del territorio ofrecen tanto desafíos como oportunidades en la lucha contra los incendios.
Finalmente, Rojas concluyó que es esencial tener en cuenta las particularidades de la Península Ibérica, ya que las diferentes dinámicas ecológicas, sociales y demográficas representan variados retos en la gestión de incendios forestales.
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