Crónica Valencia.

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"‘Lágrimas de barro’: la conmovedora crónica de Carmen Amoraga y Maxi Roldán"

Dos autores se han visto profundamente impactados por una tragedia reciente, proclamando: "Formamos parte del 'planeta barro'".

VALÈNCIA, 21 de octubre. En un esfuerzo por documentar y comprender los eventos que rodearon la devastadora dana, la escritora Carmen Amoraga, galardonada con el Premio Nadal, y el reportero Maxi Roldán han unido sus talentos en el libro titulado 'Lágrimas de barro'. Este proyecto, que mezcla crónica y testimonio, busca ofrecer un relato honesto y compasivo de los sucesos ocurridos el 29 de octubre de 2024.

Amoraga describe la obra como un intento de encontrar orden en el caos resultante de esa fatídica fecha. “Nunca había experimentado un desorden tan grande como el que se vivió después del 29O”, comparte la autora, subrayando la necesidad de contar esta historia desde la raíz, para que el legado de quienes vivieron esa experiencia no se pierda.

La idea de crear esta obra surgió de un interés inicial de la productora Lola Films, que planea llevar la historia a la pantalla en el segundo aniversario de los eventos. Tras varias discusiones, Amoraga decidió invitar a Roldán a colaborar, no solo por su experiencia profesional, sino también porque ambos comparten la experiencia del desastre en lo personal.

La investigación que dio vida a 'Lágrimas de barro' ha sido intensa, recopilando datos y relatos que han culminado en un relato profundo y emotivo. “El libro genera angustia, pero también sana, porque ofrece información valiosa que muchos desconocían”, dice Roldán, resaltando la efectividad narrativa que provoca un fuerte impacto en el lector.

Ambos autores mantienen un gran respeto tanto por las víctimas, de las que forman parte, como por aquellos que se movilizaron para ayudar en los momentos más críticos. “Cada página narra hechos y horarios reales, y comenzamos a describir eventos que se gestaron incluso días antes del desastre”, enfatizan al tiempo que insisten en que su objetivo no es juzgar, sino informar para que cada lector saque sus propias conclusiones.

A menudo, se encontraron con habitantes de las comunidades devastadas, y el diálogo se tornó emotivo “del norte al sur, y del este al oeste” del área afectada. “Hemos documentado historias de personas que conocemos y también de aquellos cuyas voces debemos elevar. La conexión emocional fue intensa, pues también vivimos el evento”, comparten, advirtiendo además sobre el alarmante 35% de la población local que padece estrés postraumático.

Reflexionando sobre la experiencia de escribir mientras son igualmente víctimas, los autores dicen que enfrentaron la dificultad de entender la magnitud del desastre: “Ahora, al haber terminado el libro, comenzamos a vislumbrar un entendimiento que esperamos se traduzca en aprendizaje para quienes lo lean”, afirmaron.

Ambos autores desean que este libro no sea interpretado como un relato en el que otros no se ven afectados. “La noción de 'a mí nunca me pasará' nos fue desmentida directamente por la realidad. Es crucial que la gente tome en cuenta los efectos del cambio climático y cómo puede afectar a otros lugares, especialmente al ir a votar”, advierte Amoraga.

Amoraga también resalta la significancia del periodismo durante la tragedia, al haber proporcionado claridad y verdad en tiempos de confusión. “Los medios fueron vitales para ilustrar las necesidades de los damnificados y desmontar rumores dañinos”, comenta, señalando que aún hoy en día, algunos medios presentan una narrativa distorsionada de lo sucedido.

El enfoque de 'Lágrimas de barro' ha sido inclusivo, consultando una variedad de fuentes, desde víctimas hasta organismos de ayuda, asegurándose de que todas las voces se escucharán. “Aquellos que quisieron contribuir lo hicieron, mientras que otros, como la Generalitat Valenciana, no están reflejados en el libro, aunque ciertos informes han sido parte del proceso”, explican.

Mientras se acerca el aniversario del desastre, los autores admiten que revivir esos momentos es doloroso, especialmente frente a nuevas alertas meteorológicas. No obstante, ven la publicación de este libro como una necesidad: contribuir a la memoria colectiva. “Destinaremos el 10% de nuestras regalías a la Asociación de Víctimas Mortales 29O, pues esta es nuestra forma de hacer algo por la reconstrucción”, plantea Amoraga, mientras que Roldán añade: “Transformamos el sufrimiento en recuerdo”.

“Es imperativo no olvidar la dana ni a quienes hemos perdido, ya que lo que nos sucedió a nosotros puede volver a sucederle a cualquiera”, concluyen. Vivir es un reto constante, y como dijo Maya Angelou, aunque uno puede olvidar lo que se dijo o hizo, nunca olvidará cómo se sintió.