Elche, Alicante - En una impactante operación, la Policía Nacional detuvo a cuatro individuos en la localidad de Elche, que incluyen a dos hombres y dos mujeres de entre 46 y 39 años. Estos ciudadanos son sospechosos de estar involucrados en un escandaloso caso de fraude que afectó a 358 personas, a quienes ofrecieron bonos para tratamientos de estética en una clínica que ellos administraban, pero que nunca se llevaron a cabo. El total de la estafa asciende a 45.924 euros, según informaron fuentes oficiales de la Jefatura de la Policía en un comunicado.
El caso comenzó a tomar forma cuando varias clientas denunciaron que habían adquirido bonos para diez sesiones de tratamientos de belleza, incluyendo depilación láser, solo para encontrarse con que la clínica había cerrado sus puertas de manera repentina. Las víctimas mencionaron que habían pagado entre 340 y 350 euros por estos bonos, y aunque algunas habían podido recibir al menos una sesión, hubo quienes no llegaron a iniciar ningún tratamiento debido al cierre inesperado del establecimiento.
A raíz de estas denuncias iniciales, la Policía Judicial de la Comisaría de Elche inició una investigación que reveló que el número de perjudicados había crecido considerablemente, alcanzando un total de 358 personas afectadas por el mismo esquema fraudulento.
Los investigadores descubrieron que la clínica había implementado agresivas campañas de marketing ofreciendo descuentos significativos, entre el 20% y hasta el 50% durante temporadas navideñas, sin establecer fechas de caducidad para los bonos. Sin embargo, esta estrategia encubría problemas financieros internos que llevaron al empresario responsable a una situación de insolvencia.
Ante la crisis económica, el dueño decidió traspasar la clínica a una conocida, que adquirió las participaciones junto con la deuda generada por la venta de los bonos descuento. Sin embargo, lo que realmente afectó a los nuevos propietarios fue descubrir que la deuda era mucho peor de lo que se les había informado al momento de la compra.
La nueva dirección decidió adoptar un enfoque poco ético, indicando a sus empleados que los bonos vendidos anteriormente no serían aceptados. Se les instruyó a dar excusas, como el mal funcionamiento de las máquinas o enfermedades de los empleados, para evitar atender a los clientes con bonos adquiridos bajo la administración anterior.
A pesar de esta situación, los nuevos gerentes comenzaron otra ronda de comercialización de bonos, esta vez con condiciones más estrictas y fechas de caducidad. Tomaban el pago en efectivo y no expedían recibos, además de eliminar los datos de clientes del sistema informático tras registrar su compra de forma temporal.
Los hechos son aún más preocupantes, ya que se descubrió que algunos bonos fueron vendidos incluso en el último día de operación del establecimiento, sin que los clientes fueran informados de la inminente clausura de la clínica. La estrategia, según la Policía, parecía ser la de acumular capital de los usuarios que no serían atendidos.
Un mes después del cierre, el administrador original intentó recuperar el control de la clínica, heredando el problema no resuelto de los bonos de los nuevos clientes, sumando un total de 358 afectados, de los cuales solo 31 habían presentado formalmente una denuncia hasta el cierre de la investigación.
Los agentes procedieron a la detención de los cuatro sospechosos por presunta estafa, identificando a tres de ellos como gerentes de la empresa y a uno más como empleado. La situación ha sido trasladada a los juzgados de Elche para que se tomen las medidas pertinentes en este caso de notable relevancia en el ámbito de la justicia local.
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