Crónica Valencia.

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Descubiertas bacterias que mejoran la adaptabilidad de los animales a entornos cambiantes

Descubiertas bacterias que mejoran la adaptabilidad de los animales a entornos cambiantes

VALÈNCIA, 16 Oct. - Un estudio realizado por la Universitat Politècnica de València (UPV) ha descubierto nuevas bacterias que influyen en la capacidad de adaptación de los animales a los cambios ambientales.

Según este estudio liderado por un equipo de la UPV, perteneciente al Instituto de Ciencia y Tecnología Animal (ICTA), el ADN y el microbioma son clave en la capacidad de adaptación de los animales. La investigación ha demostrado que el sistema inmunológico se ve influenciado de manera diferente según la composición bacteriana de cada animal.

Los resultados de este estudio, en el que también participaron investigadoras de la Universidad Miguel Hernández (UMH) y de la Universitat de Lleida (UdL), han sido publicados en la revista 'Microbiome', según ha informado la universidad valenciana en un comunicado.

Este estudio es pionero en el ámbito de la mejora genética animal, ya que ha identificado bacterias intestinales que podrían estar afectando la habilidad de los animales para adaptarse a los cambios ambientales y, en consecuencia, a su resiliencia. Además, estas bacterias podrían estar reguladas por los genes de los propios animales. Esto significa que los resultados de este trabajo podrían contribuir a mejorar el bienestar animal y la sostenibilidad del sector ganadero.

"El sistema inmunológico es clave para responder ante amenazas ambientales, como las infecciones por patógenos externos. La identificación de estas especies bacterianas resalta la importancia del sistema inmunológico en la regulación de la resiliencia. Hemos identificado genes y especies que contribuyen a una mejor salud del individuo y, por ende, a una mayor capacidad de adaptación", explica Cristina Casto, investigadora del ICTA y coautora del estudio.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigación comparó la composición bacteriana de dos líneas de conejos en un mismo ambiente. Estas líneas de conejos, seleccionadas en la UMH durante 13 generaciones, presentaban un origen genético común pero habían sido seleccionadas divergentemente en función de un fenotipo específico: la varianza ambiental en el tamaño de camada.

Este fenotipo es importante debido a su relación con la capacidad de los animales para enfrentar los cambios ambientales sin perjudicar su producción o recuperarla de manera óptima y rápida. Los investigadores observaron que los animales con menor varianza ambiental en el tamaño de camada eran más resilientes.

Utilizando diversas herramientas bioinformáticas, el equipo de la UPV analizó una muestra de animales de ambas poblaciones de conejos. A través de métodos estadísticos, identificaron varios grupos de bacterias y genes bacterianos que permitían clasificar y predecir a qué población pertenecía cada animal con una fiabilidad superior al 90%.

En total, se identificaron 35 especies de bacterias. Aunque el efecto de muchas de ellas es aún desconocido, se encontró que algunas de estas bacterias regulan la actividad inmunológica y podrían estar afectando la salud y, por lo tanto, la resiliencia de los conejos.

"Entre los grupos de bacterias, encontramos especies beneficiosas para la salud de los animales más resilientes, como Limosilactobacillus fermentum y Odoribacter splanchnicus, mientras que las especies más perjudiciales se encontraron con mayor abundancia en la línea menos resiliente (Eggerthella sp y Acetatifactor muris)", explica Cristina Casto. Además, el estudio permitió identificar genes microbianos que podrían contribuir a regular el sistema inmunológico.

Según Noelia Ibáñez, del ICTA-UPV, todos estos resultados indican que el sistema inmunológico está influenciado de manera diferente por la composición bacteriana de cada población animal. Estos conocimientos podrían ser aplicados en el futuro por el sector ganadero para estudiar la composición bacteriana en sus animales y seleccionar aquellos con mayor resiliencia. También se podrían desarrollar probióticos basados en estas especies bacterianas para modificar la resiliencia animal de manera más simple, económica y a gran escala.