Es-Alert: el riesgo de la saturación de avisos y cómo afinar la alerta
Un experto de la UPV pide afinar Es-Alert ante el riesgo de fatiga por repetición tras aumentar los avisos a 210 en verano de 2026.
El catedrático de Telecomunicación de la Universitat Politècnica de València, Héctor Esteban, plantea la necesidad de afinar el sistema Es-Alert para evitar la fatiga de la población ante la repetición de avisos. Este verano se enviaron 210 mensajes en julio y agosto de 2026, frente a los 84 del mismo periodo de 2025.
El crecimiento del uso del sistema responde al cambio de criterio tras la dana de octubre de 2024, cuando el aviso no llegó a los móviles hasta las 20.11 horas. Desde su puesta en servicio en febrero de 2023, el Ministerio del Interior había contabilizado 534 envíos a mediados de septiembre de este año.
El debate tiene una dimensión política evidente. La decisión de lanzar una alerta corresponde a las autoridades de protección civil, no a un mecanismo automático, y en ella confluyen criterios técnicos, responsabilidad institucional y el coste social de avisos que puedan resultar innecesarios. Las críticas iniciales, centradas en la privacidad y en las pérdidas económicas derivadas de recomendar no desplazarse, han perdido peso frente a la demanda de protección tras las emergencias recientes.
Esteban advierte del efecto «que viene el lobo»: cuando la alerta se repite, la población puede dejar de percibir el riesgo. Aun así, defiende que es preferible enviar el aviso a que se produzca una catástrofe sin haberlo emitido. Las medidas que se estudian pasan por distinguir niveles de prioridad y reservar la alerta de nivel 1 para las situaciones más graves.
Otro punto clave es la precisión geográfica. Las celdas de difusión no siempre se ajustan al área afectada, lo que puede alcanzar a personas fuera de la zona de riesgo o dejar sin cobertura partes del territorio. Como alternativas, el experto propone el geofencing, que permite al teléfono comprobar si está dentro de la zona señalada, y el uso de mapas de zonas inundables.
El horizonte inmediato dependerá de la coordinación entre el Ministerio del Interior, las comunidades autónomas y las operadoras de telefonía. La actualización de las directrices básicas de planificación, aprobada este año, incorpora expresamente los avisos por inundaciones, incendios, terremotos y otros riesgos. Queda por ver si la mejora técnica acompaña a una estrategia que haga compatible la prudencia con la credibilidad del sistema.