Los taxistas de València protestan contra la competencia de las VTC y reclaman regulación eficaz
Los taxistas de València han iniciado una protesta en el centro de la ciudad, motivada por la competencia desleal de las VTC. La movilización, que recorre desde las Torres de Serrano hasta la sede de la Conselleria de Transportes, responde a la percepción de que las plataformas y vehículos sin autorización incumplen la ley y perjudican al sector tradicional.
El sector del taxi en la Comunitat Valenciana agrupa aproximadamente 3.000 taxis en València y cerca de 4.700 en toda la región. Los profesionales estiman que las VTC operan en la ciudad con entre 500 y 700 vehículos, incluyendo unidades procedentes de otras comunidades. La pérdida de ingresos, que calculan entre un 10% y un 15%, refleja el impacto de la competencia en la rentabilidad del sector.
La protesta se enmarca en una campaña de movilizaciones semanales que buscan presionar a la Generalitat para que apruebe un decreto sancionador eficaz. La falta de una regulación clara ha generado que muchas VTC, que a menudo pagan multas menores, continúen operando sin restricciones, lo que genera un conflicto político y económico en la región.
Desde el ámbito político, la Administración autonómica ha prometido en varias ocasiones la elaboración de un decreto que regule la actividad de las VTC. Sin embargo, su aprobación se ha retrasado en múltiples ocasiones, generando frustración entre los taxistas y una percepción de inacción que alimenta las protestas.
El sector del taxi también denuncia que las pérdidas económicas afectan a miles de familias en la comunidad. La situación ha provocado varias huelgas y manifestaciones desde 2025, y los profesionales advierten que, si no hay una solución en breve, podrían intensificar sus movilizaciones, incluyendo paros y protestas en eventos internacionales y días de alta afluencia turística.
En el contexto político, la tensión refleja la dificultad de equilibrar las nuevas formas de movilidad con la protección de un sector tradicional que se siente amenazado por cambios regulatorios pendientes. La perspectiva futura apunta a que la Generalitat deberá avanzar en la aprobación de una normativa que permita una competencia justa y respete la ley, para evitar un conflicto social mayor y garantizar la sostenibilidad del sector del taxi en la región.