Unas primas de la madre del niño de 11 años asesinado en Sueca han relatado el calvario que sufrió la mujer durante muchos años a manos de su exmarido. Según han descrito, él la menospreciaba, la insultaba llamándola gorda y perra, e incluso intentó violarla con un cuchillo en el cuello. Las primas han testificado en el juicio que se celebra en la Audiencia de Valencia, donde el acusado ha confesado el crimen y se enfrenta a la prisión permanente revisable.
El hombre, que declaró esta semana, admitió haber asesinado a su hijo a puñaladas, pero afirmó haber estado ebrio en ese momento. Sin embargo, testigos han declarado que no le vieron nunca ebrio. Además, el acusado culpó al divorcio de su expareja por lo sucedido, asegurando que si no se hubieran separado, el crimen no habría ocurrido.
En el juicio, las primas de la mujer han narrado cómo el acusado la menospreciaba y la humillaba constantemente. Además de insultarla, relataron episodios de violencia y control, como obligar a la familia a ver siempre TV3 en catalán. Durante su testimonio, una de las primas rompió a llorar después de una discusión con la magistrada del tribunal.
Las primas también describieron cómo el acusado tenía celos y envidia de la felicidad de su exesposa. Según relataron, en la boda de una hermana, él se acercó a la mujer mientras esta estaba riendo y divirtiéndose con otras personas, y la forcejeó para sacarla fuera. Además, revelaron que el acusado había intentado violar a su exesposa en varias ocasiones y que la había maltratado físicamente, llegando a ponerle un cuchillo en el cuello.
Otras testigos también afirmaron haber presenciado el trato despectivo del acusado hacia la mujer. Una amiga y compañera de trabajo declaró que él la llamaba "perra" y la controlaba constantemente a través del teléfono. Al decidir separarse, el acusado le dijo a la mujer que no haría vida con nadie más que él. Por su parte, una amiga de la infancia de la mujer afirmó que el acusado la trataba como un cero a la izquierda y la menospreciaba constantemente.
El juicio continuó con el testimonio de dos agentes de la Guardia Civil que acudieron a la escena del crimen. Descubrieron el cuerpo del niño con un cuchillo clavado en el comedor de la vivienda y detuvieron al acusado, quien se encontraba en estado de confusión. Los agentes afirmaron que no percibieron olor a alcohol en el acusado.
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