Por qué el acompañamiento psicológico es clave tras una tragedia como la de Urda
Una psicóloga valenciana destaca la necesidad de apoyo emocional inmediato a las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo) y a la sociedad.
La psicóloga Belén Colomina, del grupo de emergencias del Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana, subraya que las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo) necesitan atención emocional desde el primer momento. Según explica, en la fase inicial de un siniestro de estas características las personas suelen atravesar un estado de shock, bloqueo y desorientación que requiere apoyo inmediato.
El contexto de esta advertencia es el de una tragedia ferroviaria que ha conmocionado a la opinión pública. Los protocolos de atención a víctimas en emergencias de gran magnitud han ido ganando peso en las últimas décadas, y los colegios profesionales de psicología han desarrollado grupos específicos para intervenir en estos escenarios. La cuestión ya no se limita a la asistencia médica o al rescate físico, sino que incluye la respuesta psicosocial.
Colomina distingue entre víctimas primarias, quienes vivieron el accidente de forma directa, y víctimas secundarias, que fueron testigos o se vieron afectadas desde la distancia. Ambos grupos, según la experta, requieren acompañamiento, porque el impacto emocional puede ser de gran intensidad aunque la exposición sea distinta.
Otro aspecto relevante es la desorientación informativa. Las personas afectadas necesitan saber dónde se encuentran sus familiares y qué pasos seguir, por lo que los canales de información oficiales cobran una importancia determinante. Una comunicación clara y ordenada reduce la incertidumbre y previene malestares mayores.
La psicóloga también advierte del efecto que estas catástrofes producen en la sociedad en general. La exposición a imágenes y noticias puede generar miedo y una sensación de vulnerabilidad que no siempre se corresponde con los datos estadísticos. Por ello, explica, la población necesita explicaciones sobre lo ocurrido y garantías de que se están adoptando medidas para restablecer la seguridad, especialmente en el transporte ferroviario.
En perspectiva, la intervención psicológica temprana se presenta como una herramienta para evitar que el trauma derive en cuadros complejos a largo plazo. Las conclusiones de este tipo de intervenciones podrían incorporarse a los planes de emergencia de las administraciones, en un debate que trasciende el caso concreto de Urda.