València, 24 de septiembre. En un reciente encuentro con los medios, Jorge Tamayo, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la Comunitat Valenciana, defendió la calidad de las predicciones emitidas por su agencia en relación a la DANA que tuvo lugar el pasado 29 de octubre. La catástrofe, que resultó en la trágica pérdida de 229 vidas, ha suscitado un debate sobre la efectividad de los avisos meteorológicos. Tamayo explicó que un aviso rojo marca un umbral mínimo, indicando el potencial de una situación catastrófica y la necesidad de adoptar medidas preventivas.
En la rueda de prensa, donde se abordó el análisis del clima de verano y las perspectivas para octubre, Tamayo respondió a las críticas del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, quien cuestionó la actuación de Aemet durante la DANA. Aclaró que los pronósticos meteorológicos avisaban claramente de la posibilidad de problemas graves, y que la información se proporcionaba sistemáticamente a las autoridades encargadas de la gestión de crisis.
El delegado de Aemet subrayó la importancia de entender que un aviso rojo, otorgado en situaciones severas, significa que se prevé que las precipitaciones superen un umbral crítico de 180 litros por metro cuadrado. "Cuando emitimos un aviso rojo, claramente advertimos que se podrían desencadenar situaciones extremas que pondrían en riesgo vidas y propiedades", enfatizó. También destacó que tales alertas no son comunes y que la agencia no las emite a la ligera.
Tamayo hizo hincapié en que, a diferencia del aviso naranja, que delimita las cuantías de lluvia, el aviso rojo indica un mínimo consensuado con Protección Civil. "No podemos predecir si ocurrirá una lluvia extrema de 700, 500 o 400 mm; eso escapa a nuestro control", declaró, añadiendo que Aemet había emitido los avisos adecuados con la antelación necesaria, destacando que antes de las 10:00 ya se había activado el aviso rojo para la zona que luego experimentó inundaciones.
El delegado también recordó que la meteorología es una ciencia que no siempre permite previsiones exactas, mencionando que, a escasa distancia del área más afectada, no se registraron lluvias significativas. Este hecho demuestra que las variaciones pueden ser abruptas y complicadas de prever. "Definir con precisión dónde caerá la lluvia es prácticamente imposible, lo que sí garantizamos es que habrá lluvia abundante en una determinada región, y eso se deriva del plan MetroAlerta, construido con Protección Civil", aclaró.
En respuesta a los cuestionamientos de Mazón sobre si las precipitaciones se desplazarían hacia la Serranía de Cuenca, Tamayo puso de relieve que la agencia había indicado que la situación sería tensa durante buena parte del día y que se mantuvo una vigilancia constante, lo que permitió ajustes en las previsiones iniciales. "No se pronosticó que a las 11 de la mañana la lluvia se alejaría hacia la Serranía de Cuenca", afirmó, afirmando que la información había sido precisa en todo momento.
También hizo referencia a una conversación que había sido divulgada, donde se intercambiaban comentarios entre el personal del 112 y Aemet. "No se garantizó en ningún momento que la situación se resolvería o que se trasladaría a una zona más tranquila; al contrario, la alerta era que se complicaría aún más", destacó. Tamayo defendió la calidad de sus pronósticos, insistiendo en que incluso había zonas que probablemente no se verían afectadas por las lluvias, incluida la ciudad de València, a tan solo 20 kilómetros de distancia.
Por último, el delegado se refirió a las declaraciones de Mazón que criticaban a responsables de la Confederación Hidrográfica del Júcar y de Aemet por no prever adecuadamente la situación del 29 de octubre. En este contexto, defendió la labor del jefe de Climatología, quien, según Tamayo, es un reconocido profesional que siempre se esfuerza por ofrecer información precisa y objetiva a las autoridades pertinentes.
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