Crónica Valencia.

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"Cementerio de Alicante: 52 víctimas del franquismo claman por justicia y un último adiós digno"

ALICANTE, 23 de noviembre.

Un grupo de especialistas ha diseñado un plan para llevar a cabo una intervención arqueológica en el cementerio de Alicante, específicamente en lo que se conoce como la última gran fosa por explorar, la número nueve. Este proyecto tiene como finalidad exhumar los restos de 52 víctimas del franquismo que provienen de diversas regiones de España, permitiendo así que sus familiares puedan lograr una "reparación" y brindarles un "entierro digno".

Así lo han comentado el profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Alicante, José Ramón García Gandía, y el arqueólogo Jorge García Fernández, director general de Drakkar Consultores, en un diálogo con Europa Press. Juntos han estado trabajando en la elaboración de este proyecto arqueológico, que ya se encuentra "completamente redactado" y se propone buscar a los familiares de los ejecutados, así como la información que permita "restaurar la memoria" de cada una de las víctimas, en colaboración con la Asociación de Familiares de Represaliados por el Franquismo Cementerio de Alicante.

García Gandía ha subrayado que la dispersión geográfica de estas víctimas ha complicado los esfuerzos por parte de los municipios para reivindicar su memoria, lo que ha llevado a que hasta hace poco "ninguna administración se decidiera a impulsar" iniciativas que permitan una futura excavación en este sitio.

El cambio en esta situación llegó cuando el Ayuntamiento de Aspe solicitó fondos a la Generalitat Valenciana. Este impulso será clave para iniciar la primera fase del proyecto, que consiste en la creación de un informe de intervención arqueológica. El profesor de la UA ha expresado su esperanza de que en la próxima etapa, dedicada a la exhumación, se habiliten nuevos recursos económicos para financiar esa labor.

Pese a que solo hay un fusilado originario de Aspe, el resto de los ayuntamientos no habían tomado la iniciativa para solicitar esta subvención, lo que llevó al municipio a actuar. "Drakkar Consultores y yo hemos comenzado a trabajar en ello", ha añadido.

LA DIFICULTAD DE ENCONTRAR FAMILIARES

García Gandía también ha abordado la "complejidad" de la tarea de localizar a los descendientes de los represaliados. A diferencia de otras fosas donde se concentran las víctimas de un mismo lugar, en esta fosa, creada entre abril y mayo de 1939, hay individuos de casi todo el país debido a la huida masiva por el puerto de Alicante hacia el norte de África. Esto ha dificultado la búsqueda y seguimiento de los familiares.

Sin embargo, ha señalado que han logrado identificar a varios descendientes de víctimas originarias de la provincia de Alicante, como el caso de una persona de Aspe y una mujer bisnieta de un militar republicano, Antonio Ortega, que fue presidente del Real Madrid en su tiempo y está enterrado en esta fosa.

El director de Drakkar Consultores, por su parte, ha destacado la importancia de "identificar al máximo de parientes posibles", ya que se necesita ADN para cotejar con los restos que se extraigan. Esta búsqueda de familiares es crucial para el éxito del proyecto de intervención arqueológica, que aunque ya ha sido completado, sigue evolucionando.

UN ENFOQUE DE "REPARACIÓN" Y "RECONOCIMIENTO"

El profesor García Gandía ha reiterado que el objetivo principal de toda esta labor es brindar "reparación". "Nuestra cultura, independientemente de la ideología política, es de herencia cristiana y honramos a nuestros ancestros. Los familiares de estas víctimas no han podido realizar ese homenaje, ya que sus seres queridos yacen en un lugar que carece de un reconocimiento adecuado", reflexionó.

"Contamos con registros que indican los lugares de enterramiento, pero esas personas merecen un entierro digno", añadió, recordando que al investigar las vidas de estos represaliados se siente una "deuda" moral para ayudar en la recuperación de sus cuerpos, independientemente de las inclinaciones políticas de sus familiares.

Asimismo, Jorge García Fernández ha manifestado que trabajos como este son "hermosos", pero a la vez "difíciles", ya que detrás de cada fusilado hay una historia. Considera esencial establecer una “empatía” con las familias para escuchar sus relatos sobre sus antepasados "in situ".

Tanto el profesor como el arqueólogo coinciden en que uno de los momentos más emotivos se produce al finalizar una exhumación y poder entregar los restos a sus seres queridos, un proceso que se siente como el cierre de un ciclo que había permanecido abierto durante tanto tiempo. "Es un momento de profunda gratitud", concluyó García Gandía.