Crónica Valencia.

Crónica Valencia.

"España registra su tercer año más caluroso desde 1961, marcado por intensas lluvias en octubre."

La estación meteorológica de Turís, en la Comunidad Valenciana, ha marcado un récord impresionante al registrar 772 litros por metro cuadrado (l/m2) en un periodo de 24 horas, lo que la sitúa como uno de los índices más altos del país en este tipo de mediciones. Este evento crucial ha captado la atención no solo de científicos, sino también de ciudadanos preocupados por el clima en España.

MADRID, 22 de mayo.

El informe de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha revelado que el año 2024 se posiciona como el tercero más cálido desde que comenzaron las estadísticas en 1961. Asimismo, se observa un aumento significativo en las precipitaciones, con el fenómeno meteorológico extremo provocado por una dana en octubre que afectó severamente a Valencia, dejando huella en la historia meteorológica del país.

En Valencia, la estación de Turís no solo alcanzó los 772 l/m2 en 24 horas, sino que también reportó 185 l/m2 en una hora, 621 l/m2 en seis horas, y 720 l/m2 en doce horas, valores que rompen con los anteriores récords nacionales. Cabe destacar que las mediciones de seis y doce horas más que duplican los registros anteriores, subrayando la intensificación de los fenómenos climáticos en la nación.

El portavoz de Aemet, Rubén del Campo, ha catalogado el año pasado como “fuera de serie” en términos de temperaturas, con un promedio de 15,1°C que supera en 1,1°C la media habitual. Este incremento convierte 2024 en un año notable por sus altas temperaturas, solo superado por 2022 y 2023 en el histórico de Aemet. Según del Campo, el calentamiento ha sido una característica constante en el clima español en el último lustro, con el siglo XXI registrando los once años más cálidos de la historia.

Al desglosar los meses, destaca que enero, agosto y noviembre fueron los más cálidos, mientras que junio y septiembre se presentaron más fríos de lo habitual. A lo largo de 2024, se contabilizaron 31 días récord de calor, marcando e inéditos para cada fecha. Sorprendentemente, no se registraron días fríos, lo que lleva a una reflexión sobre cómo el cambio climático está alterando los patrones climáticos esperados.

Del Campo explicó que, a la luz de los datos, se deberían haber observado alrededor de cinco récords de días fríos por cada uno de calor, lo que pone de relieve la sorprendente desigualdad entre ambos fenómenos. Se reportaron tres olas de calor en comparación con ninguna de frío, lo que plantea inquietudes adicionales sobre la salud pública en relación a las temperaturas extremas que se han vuelto más frecuentes desde los años 70.

Sin embargo, el portavoz aclara que no es posible concluir de manera definitiva sobre la reducción de las olas de frío debido al cambio climático, indicando que esta tendencia aún no ha sido claramente observable. Además, se informa que 2024 fue el segundo año consecutivo con una temperatura media del agua marina que alcanzó los 20°C, lo cual tiene implicaciones importantes sobre los patrones de lluvia y el clima en general, especialmente en situaciones de tormentas intensas.

En cuanto a las precipitaciones, el informe menciona un cambio drástico respecto a los dos años previos, que habían sido notablemente secos. En total, el país alcanzó un total de 669 l/m2, superior en un 105% al promedio habitual, consolidándose como uno de los años más lluviosos de la serie. Sin embargo, el año se caracterizó por su variabilidad, con meses secos y áreas que experimentaron escasez de lluvia, como en el sureste y Canarias.

La sequía meteorológica a corto plazo se ha ido diluyendo en el transcurso de 2024, aunque algunas regiones, como la cuenca del Guadiana y el sur de Andalucía, aún luchan con sus efectos. A largo plazo, la sequía socioeconómica ha mostrado signos de disminuir. Un análisis más optimista sugiere que las recientes lluvias podrían representar un avance significativo para salir de esta problemática.

Finalmente, Del Campo destacó un incremento en los niveles de gases de efecto invernadero, alcanzando en Izaña un promedio anual de 424,3 partes por millón (ppm) de dióxido de carbono (CO2), un aumento de 3,4 ppm respecto al año anterior. Desde que se comenzaron a medir estos niveles en 1984, se ha observado un crecimiento constante en la concentración de CO2, planteando retos futuros que deberán ser abordados con urgencia.