Muere Miquel Navarro, el escultor valenciano que modeló ciudades y espacios urbanos a los 81 años
Muere a los 81 años el escultor valenciano Miquel Navarro, creador de ciudades escultóricas e iconos urbanos de València. Su legado se conserva en la Fundació de Mislata.
El escultor valenciano Miquel Navarro, figura clave de la 'Nueva Escultura Española', ha fallecido a los 81 años, según han confirmado a Europa Press fuentes de su entorno. Nacido en Mislata en 1945, su obra abarca escultura, dibujo, pintura y, más recientemente, fotografía.
Navarro se formó en la Escuela de Bellas Artes de València. Inició su carrera como pintor, pero desde 1972 se dedicó principalmente a la escultura. En 1980 su participación en la muestra colectiva 'New images from Spain', celebrada en el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York, le dio proyección internacional. En 1986 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 2008 el Premio Julio González.
Entre sus obras de espacio público figuran varias fuentes y esculturas icónicas de València, como la conocida como 'Pantera Rosa' o el 'Parotet'. El artista consolidó además un lenguaje propio con sus ciudades escultóricas, instalaciones formadas por cientos de pequeñas piezas modulares que combinan elementos industriales, rurales y geométricos. Su obra forma parte de colecciones permanentes como las del Guggenheim de Nueva York, el Centre Pompidou de París, el Museo Reina Sofía de Madrid y el IVAM.
Poco antes de su fallecimiento, Navarro vio abierta en su localidad natal la Fundació Miquel Navarro, instalada en su antiguo taller de la Morería de Mislata, que había ocupado durante más de cuatro décadas. El espacio, de 980 metros cuadrados repartidos en dos plantas, conserva cubiertas y muros originales. Su colección permanente reúne 81 esculturas, 83 fotografías, 51 acuarelas, 53 serigrafías, 9 pinturas, 43 dibujos, 7 collages, más de 25 carteles y varias películas y documentales, además de una sección de videoarte y una biblioteca para investigación.
Según expresó el propio artista en la presentación del espacio, la Casa Taller permite que su obra "esté reunida, que no esté perdida y que se puede hacer una lectura coherente", al margen de ventas o subastas de piezas en manos privadas. El legado queda así vinculado a una institución dedicada a su conservación, exhibición y difusión.