Crónica Valencia.

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PSPV señala el poder de Vox en negociaciones con el PP, mientras Compromís advierte sobre el control que ejercerá Llorca.

PSPV señala el poder de Vox en negociaciones con el PP, mientras Compromís advierte sobre el control que ejercerá Llorca.

VALÈNCIA, 20 de noviembre.

En las últimas horas, el líder del grupo socialista en las Corts, José Muñoz, ha hecho declaraciones contundentes sobre el estado de las negociaciones entre Vox y el PP en torno a la investidura de Juanfran Pérez Llorca como nuevo presidente de la Generalitat. Según Muñoz, Vox se muestra "pletórico", señalando que la formación de extrema derecha está satisfecha al ver cómo sus políticas van cobrando fuerza en la Comunitat Valenciana.

Por su parte, Joan Baldoví, síndic de Compromís, ha manifestado su preocupación y ha afirmado que Pérez Llorca será un "regente" impuesto por Madrid, describiendo a la situación como una entrega total del PP a las exigencias de la extrema derecha. Baldoví plantea que el PP no se resistirá a firmar lo que Vox demande, reflejando un control total desde la capital.

Las declaraciones se realizaron tras una rueda de prensa en la que los representantes de la izquierda abordaron estos temas, anticipando que el debate de investidura de Pérez Llorca se llevará a cabo el próximo jueves 27. Este es el único candidato propuesto para suceder a Carlos Mazón en el liderazgo de la Generalitat.

Muñoz ha criticado duramente el acuerdo entre PP y Vox, calificándolo de "vergonzante" y sugiriendo que los populares han abandonado cualquier pretensión de moderación, asumiendo sin discusión el programa radical de Vox. Critica que el PP no tiene el valor de exponer las condiciones de su pacto a la luz pública.

A su vez, ha calificado de "fraude democrático" toda esta situación, argumentando que los ciudadanos desearían saber claramente en qué consisten los acuerdos que se están forjando en la oscuridad. Su comentario sobre la alcaldesa de València, Mª José Catalá, avivó aún más el debate sobre la opacidad de las negociaciones y los riesgos involucrados.

Muñoz cuestiona si el PP está en una competencia por mostrar quién se alinea más con la extrema derecha o si, por el contrario, Catalá está pidiendo apoyo a Santiago Abascal en un movimiento ingenioso de alianzas. Además, critica el hecho de que estas negociaciones se estén llevando a cabo en un contexto en el que 229 víctimas de desastres recientes no han sido recordadas adecuadamente.

El portavoz socialista señala que Pérez Llorca es solo un sucesor del anterior presidente, sugiriendo que el PP debería tener la valentía de explicar su pacto antes del proceso de investidura, e insistiendo en la necesidad de un adelanto electoral, cuestionando el temor del PP ante la posibilidad de ir a elecciones en la Comunitat Valenciana.

Finalmente, Muñoz advierte que los ciudadanos valencianos están siendo utilizados como "conejillos de indias" en un experimento político que sólo perjudica su reputación. Esto recuerda situaciones pasadas bajo liderazgos de figuras como Zaplana y Camps, donde la imagen de la Comunitat quedó dañada.

Baldoví, por su parte, criticó los vínculos de Vox en estas negociaciones y reclamó un cambio urgente en la dirección del Consell, que ha sido incapaz de afrontar los desafíos actuales. Exige claridad en los términos del acuerdo, advirtiendo que las exigencias de Vox deberían ser de conocimiento público antes de proceder con la investidura.

En sus comentarios finales, Baldoví enfatiza que el PP tendrá que "pagar la factura" de este acuerdo, ya que las decisiones tomadas afectan directamente a la ciudadanía. Califica de preocupante la falta de transparencia en los pactos y sugiere que esto solo puede llevar a un inicio de legislatura problemático y decepcionante.

Finalmente, el síndic de Compromís ha expresado su temor a que este pacto confirme un compromiso absoluto del PP con las demandas de la extrema derecha, sugiriendo una situación en la que el PP está dispuesto a aceptar cualquier cosa para mantener el poder, incluso a costa de su propia identidad política.

En este contexto, se observa que el líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, podría estar buscando la manera de manejar esta situación para evitar caer en el ridículo, mientras que la relación con el presidente de Vox, Santiago Abascal, se complica cada vez más.