Terapia celular muestra avances alentadores en el tratamiento de infertilidad femenina por problemas uterinos.
En un avance significativo en el campo de la medicina regenerativa, se ha desarrollado una terapia celular innovadora que utiliza células de las propias pacientes para tratar el síndrome de Asherman, una condición poco común que afecta la salud reproductiva de las mujeres. Este tratamiento ha mostrado ser seguro y tener el potencial para ser eficaz en casos moderados y graves de esta patología, que con frecuencia se relaciona con problemas de infertilidad y abortos espontáneos recurrentes, y para la cual las opciones de tratamiento son escasas.
Un estudio importante, liderado por el Instituto de Investigación Sanitaria Incliva y la empresa Endorenew, ha sido publicado en la reconocida revista Nature Communications. En él se presentan las conclusiones de un ensayo clínico de fases 1 y 2, el cual se diseñó no solo para evaluar la seguridad del tratamiento, sino también para investigar sus primeras manifestaciones clínicas en un grupo de mujeres que no habían tenido éxito con tratamientos quirúrgicos convencionales.
En este ensayo participaron 20 mujeres diagnosticadas con síndrome de Asherman de grado moderado o grave, todas con un historial de fracasos tras cirugías intrauterinas. La intervención incluyó la administración de una terapia celular autóloga, que se obtiene a partir de células de la médula ósea de las propias pacientes, administradas intraarterialmente, según indican los responsables de Incliva en un comunicado.
Los resultados han revelado una mejora significativa en la estructura y función del endometrio, evaluada mediante diversas técnicas de imagen como ecografías, histeroscopias y análisis histológicos digitales, además de sofisticados análisis transcriptómicos. La terapia fue bien aceptada por las pacientes, y no se registraron efectos adversos graves relacionados con el tratamiento durante el seguimiento clínico, que incluyó pazos de embarazo y partos exitosos. De hecho, seis de estas mujeres lograron gestaciones que avanzaron sin complicaciones, resultando en el nacimiento de bebés sanos.
El Dr. Xavi Santamaría, investigador principal del estudio, comentó sobre la naturaleza limitada de las opciones terapéuticas disponibles para el síndrome de Asherman, especialmente en los casos más graves que no responden a cirugía. "En este ensayo de fase 1/2, la terapia celular que se desarrolló mostró un perfil de seguridad positivo al mejorar el endometrio, reducir las adherencias y permitir que un 30% de las pacientes sin ninguna posibilidad reproductiva lograran tener hijos", añadió.
La terapia utiliza células específicas CD133+ derivadas de médula ósea, que han sido previamente caracterizadas por su capacidad regenerativa en tejido endometrial, lo que reafirma su uso como una posible opción terapéutica para problemas uterinos complejos. Estas células se extraen a través de una simple extracción de sangre y se introducen en el nicho endometrial mediante técnicas de radiología no invasiva.
El estudio fue coordinado por un equipo de investigadores de Incliva y la Fundación Carlos Simón, en colaboración con diversas instituciones, entre las que se destacan el Institut de Recerca Vall d'Hebron, el Banc de Sang i Teixits de Barcelona, la Universidad de Valencia, Igenomix R&D y la Yale School of Medicine, entre otros centros hospitalarios de Barcelona y Valencia.
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