Una intervención en rehabilitación cardíaca logra tasas de abandono tabáquico del 90% tras infarto
Un estudio desarrollado en Valencia revela que una intervención específica en programas de rehabilitación cardíaca logra que cerca del 90% de los pacientes dejen de fumar seis meses después de sufrir un infarto. La iniciativa, liderada por el Instituto de Investigación Sanitaria Incliva y el Hospital Clínico Universitario, ha demostrado resultados significativamente superiores a los registros europeos y nacionales, donde aproximadamente la mitad de los pacientes continúan fumando un año tras un infarto.
La estrategia forma parte del programa de rehabilitación cardiovascular del hospital, en el que los cardiólogos controlan de manera integral todos los factores de riesgo, incluido el tabaquismo. La inclusión de tratamientos farmacológicos financiados por el Sistema Nacional de Salud, como vareniclina, citisina y bupropion, ha sido clave en el éxito del abordaje, que también combina seguimiento cercano y confianza con el paciente.
El tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo modificables para la enfermedad cardiovascular. A pesar de ello, la mayoría de los pacientes no logran abandonar el hábito tras un infarto, lo que aumenta su probabilidad de sufrir nuevos eventos. La intervención en rehabilitación, según los investigadores, no solo salva vidas, sino que también resulta una de las medidas más coste-efectivas para el sistema sanitario.
Desde una perspectiva política, estos hallazgos refuerzan la importancia de invertir en programas de rehabilitación cardiovascular integrados, que aborden todos los aspectos del riesgo. La gestión sanitaria en la Comunidad Valenciana podría potenciar este tipo de intervenciones para mejorar los resultados y reducir la carga de las enfermedades cardiovasculares, que representan una de las principales causas de mortalidad en la región.
El avance en la integración de la atención al tabaquismo en la rehabilitación cardiovascular también señala una tendencia hacia modelos más preventivos y personalizados en la sanidad pública. La continuidad en la investigación y la financiación de estos programas será clave para consolidar y ampliar sus beneficios en el futuro, en un contexto donde la salud pública sigue siendo una prioridad.