Más de la mitad de los afectados directos por la dana presentó estrés postraumático
Un estudio del CEU UCH revela que el 53,6% de los afectados directos por la dana de Valencia mostró síntomas de estrés postraumático.
Más de la mitad de las víctimas directas de la dana del 29 de octubre de 2024 en Valencia presentaba síntomas compatibles con el trastorno de estrés postraumático dos meses después. Así lo recoge un estudio de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) sobre 313 personas, publicado esta semana en la revista 'International Journal of Environmental Research and Public Health', coincidiendo con el segundo aniversario de las inundaciones.
El porcentaje concreto es del 53,6% entre las víctimas directas. Entre las víctimas indirectas baja al 37,7%, y entre los voluntarios, al 17,6%. Las diferencias entre grupos son estadísticamente significativas. Las víctimas directas también mostraron niveles más altos de ansiedad, depresión y somatización.
El trabajo se realizó entre el 9 de enero y el 13 de abril de 2025 y utilizó cuestionarios validados internacionalmente sobre estrés postraumático, síntomas psicológicos y resiliencia, además de un cuestionario propio sobre exposición a la inundación y antecedentes de salud mental. Las investigadoras son Raquel Carcelén, Marta Ruiz Cortés, Laura García Garcés, Marta Lluesma y Carmen Trull.
Uno de los hallazgos clave es que no basta con la exposición objetiva al peligro. La percepción subjetiva de riesgo vital pesa igual o más. Quienes sintieron que su vida estaba en peligro mostraron una mayor probabilidad de síntomas postraumáticos. Además, los problemas posteriores a la catástrofe, como las pérdidas económicas, los daños en la vivienda, los trámites administrativos o la interrupción de servicios, se asocian con un malestar psicológico comparable al del propio suceso.
El estudio también recoge la valoración que los afectados hicieron del apoyo institucional. En general lo consideraron insuficiente. Quienes percibían más respaldo del gobierno local presentaban menos ansiedad y depresión, y una valoración más positiva del apoyo del gobierno central se relacionaba con menos síntomas depresivos. El dato sitúa la gestión pública en el centro del bienestar psicológico de la población afectada, más allá de la emergencia inmediata.
Las autoras concluyen que la carga de síntomas observada justifica cribados tempranos de salud mental, seguimiento psicológico prolongado e intervenciones dirigidas a las personas más expuestas y a quienes siguen sufriendo consecuencias secundarias. También subrayan que las víctimas indirectas constituyen un grupo vulnerable que requiere atención. Para la Comunitat Valenciana, el reto es que la respuesta sanitaria y social acompañe el proceso de recuperación durante los meses y años siguientes, no solo la fase de emergencia.