Crónica Valencia.

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Vilaplana informó a la jueza que a partir de las 17:15, Mazón comenzó a recibir un incremento notable de llamadas en El Ventorro.

Vilaplana informó a la jueza que a partir de las 17:15, Mazón comenzó a recibir un incremento notable de llamadas en El Ventorro.

VALÈNCIA, 10 de noviembre.

Recientemente, la periodista Maribel Vilaplana ha comparecido ante la jueza encargada de investigar la gestión de las riadas en la Comunidad Valenciana. Durante su declaración, Vilaplana reveló detalles de un almuerzo que tuvo con el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, el día en que ocurrieron las inundaciones. Ella recordó que a partir de las 17:15 horas fue cuando el Presidente comenzó a recibir un notorio número de llamadas telefónicas, aunque no pudo especificar con quién estaba hablando, ni se sintió en la necesidad de preguntar.

En su testimonio, mencionó que durante la comida, Mazón le hizo un comentario fugaz aludido a “la foto”, sin que ella comprendiera de qué se trataba, asumiendo que podría estar relacionado con un evento al que se esperaba su asistencia. La periodista critico la reciente tendencia del entorno político a centrar su atención en las redes sociales, haciendo una broma sobre la 'influencia' que han adquirido las figuras públicas en plataformas como TikTok e Instagram.

La comida se extendió hasta las 18:45 horas, cuando Mazón sugirió dar por finalizada la reunión, aunque ella aseguró que no notó en él ningún signo de ansiedad o preocupación por las inundaciones. “Si hubiéramos visto una inquietud real, hubiera intervenido”, afirmó durante el interrogatorio.

Vilaplana, que no tenía el tique de aparcamiento del restaurante en el que se encontraban, indicó que intentó recuperarlo mediante una amiga, pero encontró mucha resistencia por parte del establecimiento, que estaba saturado de visitantes y prensa. La jueza ha solicitado a la empresa del aparcamiento que proporcione este documento como parte de la investigación.

Según su relato, ambos se encontraban solos en una zona privada del restaurante, donde únicamente el dueño hacía visitas esporádicas. A medida que avanzaba la tarde, Mazón comenzó a recibir un flujo incrementado de llamadas, lo que la periodista notó ya que antes habían compartido comentarios sobre los discursos que había preparado el presidente.

Aproximadamente a las 17 horas, Mazón se ausentó con mayor frecuencia y la periodista observó que estaba más atento a su teléfono que a la conversación. Mientras él respondía, Vilaplana aprovechó para contactar a su exmarido sobre la recogida de su hijo. Ella también recibió un enlace a un video relacionado con los eventos en Utiel por parte de Mazón, pero, sin abrirlo, simplemente respondió con un emoticono.

Durante la comida, la periodista evitó distraerse con su teléfono móvil, aunque hizo una excepción para consultar su dispositivo en uno de los momentos en que el presidente estaba ocupado. Expresó su angustia por no haber revisado un mensaje que pudo haberle brindado más información sobre la situación crítica que se estaba desarrollando, y admitió que se arrepiente de no haberlo hecho, sintiendo empatía por las víctimas de la tragedia.

Revisando la cronología de los mensajes, se dio cuenta de un desfase horario que coincidía con el momento en que Mazón empezaba a recibir múltiples llamadas. Este detalle fue crucial para la investigación, ya que ella consiguió enviar un mensaje justo cuando la situación se tornaba más urgente.

A pesar de estar presente, Vilaplana declaró no haber escuchado el contenido de las conversaciones de Mazón, ni pudo recordar si habló con otros funcionarios como el presidente de la Diputación o el alcalde de Cullera. Mientras él se alejaba para realizar las llamadas, regresaba sin compartir detalles de lo ocurrido, manteniendo una dinámica de normalidad durante su encuentro.

La periodista comentó que consideraba normal que figuras con alta responsabilidad mantuvieran contacto telefónico en situaciones de estrés, y afirmó que no le resulta extraño abstraerse de tales interacciones. Estimó que el trayecto del aparcamiento al restaurante duraría entre cinco y diez minutos, y mientras caminaban, el presidente también estaba pendiente de su teléfono.

A su llegada, Mazón se había cambiado a un suéter más cómodo, y Vilaplana expresó su preocupación por cómo los medios representan los hechos, argumentando que no tiene responsabilidad en lo que sucede en su entorno. Ella describió su día como uno normal y aseguró que las condiciones climáticas en València no presentaban motivos para la alarma.

Después de la cena, la periodista se puso en contacto con Mazón, quien, alarmado, le comunicó la gravedad de los acontecimientos. En una charla por WhatsApp, ambos discutieron lo sucedido tras lo que ella solicitó que no se hiciera público su nombre, reconociendo que esto fue un error de su parte.

Un par de días después, Mazón volvió a llamarla para disculparse y también para informarle que era probable que su nombre fuera mencionado en las noticias, y que era mejor que limitaran su comunicación.

Este lunes, la jueza decidió no abrir una investigación por un posible falso testimonio de Vilaplana, afirmando que este tipo de evaluaciones deben realizarse al término del procedimiento, permitiendo así a las partes opinar sobre la veracidad de sus declaraciones.