Crónica Valencia.

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Jueza solicita al propietario del Ventorro foto y dimensiones del comedor de Mazón y Vilaplana.

Jueza solicita al propietario del Ventorro foto y dimensiones del comedor de Mazón y Vilaplana.

En un reciente desarrollo vinculado a la gestión de la dana en València, la jueza encargada de la investigación en Catarroja ha solicitado al propietario del restaurante El Ventorro que presente, en un plazo de 24 horas, tanto una fotografía del establecimiento como las dimensiones exactas de la sala donde tuvo lugar una comida entre Carlos Mazón, presidente de la Generalitat en funciones, y la periodista Maribel Vilaplana el 29 de octubre.

Esta decisión se enmarca en el contexto de la declaración realizada por el dueño del restaurante el pasado viernes, en la que varios letrados solicitaron a la magistrada la presentación de una imagen del espacio reservado y las medidas de dicho lugar. Además, los abogados requirieron la factura de la comida y el ticket, solicitudes que también fueron aceptadas por la jueza.

En su auto, la jueza argumenta que, en una resolución emitida el 16 de octubre de 2025 por la Audiencia Provincial de Valencia, se destacaba la necesidad de recabar información que aclare el proceso de deliberación y decisiones en torno a la reunión del Cecopi que tuvo lugar el día 29 de octubre de 2024. Esta cita es importante dado que el presidente, en su rol de máxima autoridad, tiene la capacidad de dirigir y coordinar acciones dentro del Consell.

Asimismo, el tribunal enfatizaba que la declaración de la periodista sería relevante, ya que podría haber estado presente para escuchar las conversaciones telefónicas entre Mazón y la entonces consellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, quien también está siendo investigada.

La jueza justifica la solicitud de la fotografía de la sala al considerar crucial evaluar si los presentes pudieron escuchar las conversaciones referidas a la emergencia provocada por la dana. No obstante, subraya que la imagen por sí sola no es suficiente para obtener información precisa, por lo que es esencial que el propietario facilite las dimensiones del espacio donde se desarrolló la comida.

Respecto a la factura y la comanda, la magistrada opina que estos documentos validarán objetivamente la existencia y la duración de la comida en el restaurante, lo cual es vital para el avance de la investigación sin depender exclusivamente de los testimonios ofrecidos.

La comida en cuestión, así como la duración de la estancia en el local y la salida conjunta de Mazón y Vilaplana, son factores que han llevado a que tanto la periodista como el propietario y los escoltas sean testigos en este proceso. Según la jueza, la duración del ágape puede arrojar luz sobre si los testigos pudieron o no escuchar información relevante durante su permanencia en el restaurante.

La magistrada también señaló que posibles interrupciones del dueño mientras servía a los comensales podrían influir en el curso de las conversaciones, planteando que el momento de la comida y la sobremesa podrían ser decisivos para lo que los testigos oyeran o no.

Durante su declaración del 3 de noviembre, Vilaplana afirmó que a partir de las 17:15 se intensificaron las comunicaciones telefónicas hacia Mazón, aunque no pudo corroborar con quién estaba hablando, asegurando que nunca le preguntaría sobre eso a nadie. Explicó que Mazón parecía escuchar más que hablar y se comunicaba con gestos.

La periodista también mencionó que no podía oír lo que Mazón decía y no pudo precisar si incluso discutió con otros políticos presentes, ya que se levantaba para hacer llamadas y se alejaba de la mesa. Añadió que Mazón estaba frecuentemente ocupado con su teléfono, incluyendo el uso de mensajes escritos.

Por su parte, el dueño de El Ventorro testificó ante la jueza que no escuchó a Mazón recibir llamadas y aseguró que este dejó el local con Vilaplana entre las 18:30 y las 19:00 horas, momento en el cual ya no había otros clientes en el restaurante.