VALÈNCIA, 17 de diciembre. En una jornada crucial, Jorge Suárez, subdirector general de Emergencias, ha regresado este miércoles a los juzgados de Catarroja para finalizar su declaración en la investigación relacionada con la devastadora dana ocurrida el 29 de octubre de 2029, un desbordamiento que dejó un trágico saldo de 230 víctimas mortales.
El testimonio de Suárez comenzó a las 9 de la mañana, tras una primera comparecencia el pasado 4 de diciembre que se extendió por más de ocho horas, tiempo insuficiente para concluir su exposición, lo que llevó a agendar una nueva citas para hoy.
Durante su primera declaración, Suárez reveló que sugirió el envío de alertas a la ciudadanía antes de que se convocara al Cecopi, en relación con las dramáticas imágenes recibidas de personas atrapadas en tejados en localidades como Utiel y Requena. A las 17:38, reiteró su propuesta, pero no logró suficiente apoyo.
La declaración de Suárez es especialmente significativa porque es el técnico de mayor rango en el Centro de Coordinación de Emergencias (CCE) que reapareció en su puesto el mismo día de la riada, tras regresar de unas vacaciones. Además, estuvo presente junto a la exconsellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, durante los momentos críticos del 29 de octubre.
El subdirector y el exinspector jefe del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, José Miguel Basset, son figuras clave en la investigación, ya que muchos políticos han dirigido sus miradas hacia ellos en lo que concierne a la toma de decisiones esenciales durante la calamidad de la dana.
En su declaración, Suárez, quien lleva dos décadas trabajando en Emergencias, proporcionó una cronología de los sucesos relevantes de aquella tarde. Detalló que el Cecopi se formó a las 17:00 horas, aunque la reunión formal no comenzó hasta las 17:15, tras revisar los recursos disponibles.
Fue durante esta evaluación cuando se percataron de que tanto la Unidad Militar de Emergencias (UME) como los bomberos forestales no podrían acceder a las áreas afectadas. Su preocupación principal residía en el bienestar de las personas atrapadas y el riesgo de hipotermia. Por ello, sugirió implementar el sistema de alertas Es-Alert, aunque evitó referirse a este nombre directamente.
Una vez establecidos en el Cecopi, los presentes comenzaron a intercambiar información. Miguel Polo, presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, destacó el estado crítico de la presa de Forata, que ya había comenzado a verter agua, elevando la posibilidad de una emergencia de mayor magnitud.
Alrededor de las 17:38, la jefa del servicio de Emergencias, Inmaculada Piles, envió un mensaje a Suárez especificando los municipios en riesgo por la presa. En ese momento, se debatió la necesidad de avisar a la población, y Suárez reiteró la posibilidad de usar el sistema de alertas. A las 17:45, hizo una propuesta para que las personas buscaran refugio en áreas más altas y permanecieran alerta a sus dispositivos móviles.
Durante este tiempo, Basset expresó su preocupación por el potencial alarmismo del mensaje, sugiriendo que necesitaban validación de los expertos. A las 18:00, la comunicación en el Cecopi se detuvo para preparar el mensaje de alerta. Sin embargo, continuaban lidiando con la impresión del crecimiento del peligro en la presa de Forata, y estaban intentando comunicarse con los alcaldes de las zonas afectadas.
A pesar de que Suárez propuso un texto para la alerta, este no fue aprobado dentro del Cecopi, ya que careció de apoyo, incluso la exconsellera Pradas mantuvo dudas al respecto. Además, algunos altos funcionarios consideraron que no era adecuado enviar un mensaje sin advertir a los alcaldes de los municipios impactados. Por ello, se convocó una videoconferencia con los ediles, aunque la conexión no se logró.
A las 19:00, se reabrió el debate en el Cecopi bajo la dirección de Pradas, quien comunicó que la decisión final era no evacuar, sino enviar un aviso a la población en relación a Forata. Suárez leyó el mensaje propuesto y discutió su contenido con la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, quien planteó varias inquietudes. Se acordó que el aviso no sería el único método de comunicación y se sugirió el uso de medios como À Punt y radios públicas para asegurar una mayor difusión.
No obstante, surgieron dudas sobre posibles implicaciones legales del mensaje, dado el contexto de confinamiento, y Pradas se comprometió a investigar este asunto. Para las 19:30, se comunicó que la situación había evolucionado, ya no se trataba solo de Forata, sino de una emergencia que abarcaba toda la provincia de Valencia.
El alcance del mensaje se expandió, y la redacción final sufrió ajustes. Pradas insistió en revisar el texto antes de su envío, y una vez traducido al valenciano, Suárez presentó la versión revisada a Pradas hacia las 19:45. Después de hacer algunas correcciones y asegurarse de que el tono fuera adecuado, se emitió el mensaje a las 20:11 horas.
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